lunes, diciembre 14, 2009

Kuélap en la bruma de la historia


Todavía recuerdo la última vez que fui a Kuélap, unos restos arqueológicos en la ceja de selva peruana, pertenecientes a un grupo étnico pre-inca llamado la cultura Chachapoyas.

De la cultura Chachapoyas sé lamentablemente poco. La única información proviene de mis viajes por aquella región, dos veces en total, y de las pocas lecturas sobre su historia en los artículos escritos por Taylor, un académico francés que estudió la situación lingüística de la región, y de la posible lengua chachapoyana.

Kuélap es una fortaleza clavada en la cima de una montaña (ver foto). Fue descubierta antes que Machu Picchu y es visitada diariamente por turistas nacionales y extranjeros. En 1843 fue la primera vez en ser visitada.

Hoy, leo con cierto estupor una noticia en Living Peru, promocionado por facebook, link al que me adjunté hace algunos meses. La noticia anuncia un documental realizado por la Nathional Geographic acerca de Kuélap. Me parece una excelente iniciativa la de publicar un documental sobre el resto arqueológico chachapoyano, pero cuando me imagino lo que pudo haber involucrado la filmación de ése vídeo, me decepciono. Las imágenes de mi segundo y último paseo por Kuélap aparecen en mi mente, y con tristeza.

La segunda vez que viajé a Chachapoyas fue en el 2006; llegué con la ilusión de volver a ver ese monumento histórico que tanto me cautivó la primera vez. Hay una verdad. Volver a los lugares que uno visitó alguna vez puede traer dos tipos de reacciones, o de felicidad o de decepción.

Esta vez fue la decepción.

Cuando llegué a Kuélap vi lo mucho que había cambiado. Ya no era la fortaleza imponente de antes, con sus fuertes murallas venciendo el tiempo y esa cautivante soledad que inspiran los monumentos antiguos. Nada de eso. Un grupo de arqueólogos de una universidad trujillana estaban "refaccionando" el resto arqueológico. Y fue impresionante volver a verlo: Las piedras en los muros ya no estaban las-unas-pegadas-a-las-otras: los arqueólogos las habían desarmado como si se tratase de un rompecabezas (esa es labor arqueológica, sin criticar), pero reconstruyeron los muros utilizando cemento, técnica que nunca utilizaron los antepasados chachapoyanos. ¡Cemento entre las piedras de los antiguos chachapoyanos!

Kuélap ya no parecía un resto arqueológico sobreviviendo el tiempo. Al contrario, el monumento arqueológico parecía una fortaleza militar de otra época, un armatoste que había perdido su autenticidad a coste de un proyecto arqueológico dirigido por personas con escaso criterio. Estoy segura que esa misma gente invitó a la Nathional Geographic a filmar un documental. Si los espíritus chachapoyanos vieran, se revolcarían en sus tumbas, sin ninguna duda.

Y termino este artículo recordando una entrevista que le hice alguna vez a Federico Kauffmann Doig, quien afirmó:

"Cuando la Nathional Geographic llegó a filmar un documental sobre las momias de Leymebamba, el INC (Instituto Nacional de Cultura) transportó las momias en unas carretillas agrícolas de un lugar a otro, sin importarles el daño".

No voy a seguir describiendo la forma cómo se mantiene el Patrimonio en el Perú. Sólo doy unos ejemplos de lo que he visto.
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