lunes, diciembre 22, 2014

Amor y literatura - Lila Azam Zanganeh

Uno de mis descubrimientos este año es Lila Azam Zanganeh. Una mujer joven iraní que vivió en Francia, en Londres, y ahora en Nueva York. Es la nueva voz de las letras estadounidenses, quizás la nueva voz de las letras mundiales. Habla más de cinco idiomas, entre ellos el español, y escribe tanto en inglés como en francés. 

Tuve la oportunidad de compartir con ella un encuentro de jóvenes en el Nexus Instituut en Holanda, antes de su conferencia "Amor y literatura". El Nexus Instituut es una de las pocas instituciones en este país de tulipanes que se dedica a promocionar la cultura con letras grandes desde todas sus disciplinas. Tiene invitados de la talla del escritor y crítico literario George Steiner; del violinista Joshua Bell, heredero del Stradivarius de 1703, que le perteneció al violinista Huberman y, entre ellos, la iraní, Lila Azam Zanganeh.

Lila Azam Zanganeh (LAZ) es una apasionada por Vladimir Nabokov, el escritor de origen ruso, famoso por su novela Lolita. Ha escrito un libro llamado The Enchanter: Nabokov and Hapiness. Nunca he visto a nadie con una pasión tan ardiente por la literatura ni por Nabokov. La conferencia a la que tuve oportunidad de ir se titulaba "Amor y Literatura". El título de su conferencia era tan general que podía caer en la atracción pero también en la banalidad. Me inscribí por el simple hecho de asistir, pues no conocía a LAZ. El año anterior había visitado el Nexus Instituut para ver a Mario Vargas Llosa, el Premio Nóbel de Literatura 2010. Dio una conferencia titulada “The Future of Humanism”, la traducción al inglés de su libro ensayístico "La civilización del espectáculo". Lamentablemente, la conferencia de MVLL no gustó a la mayoría de la gente. Muchos de los jóvenes asistentes dijeron que su visión pesimista del futuro de las artes no tenía lógica. “He is too old”, indicaron.

La conferencia de LAZ, fue todo lo contrario. La iraní tiene un carisma que llevó al auditorio a sentir sus palpitaciones, amores, íntimidades, como si fuese una vieja amiga que le viene a hablar a uno como le gusta a uno. Elevó al público al nivel de la pasión. No utilizó ni papeles ni frases hechas. Citó a autores de la talla de Leon Tolstoi, Marguerite Yourcenar, con un conocimiento impresionante, como si los hubiese leído la noche anterior. Además, su estilo informal de llevar la conferencia, a la que se le llamaría de postmodernista, contraria a la solemnidad de la conferencia de Vargas Llosa en la que el público estaba prohibido de hacer preguntas, le dio una simpatía y acercamiento como ninguno.

Creo que hoy en día hace falta aquello que llamaría “el acercamiento del artista con su público”. Creo que la informalidad de LAZ permitió al auditorio sentirse partícipe del proceso de creación, a aquello que llamamos cultura como arte, término de por sí difícil de delimitar. Hace falta ese tipo de iniciativas en el mundo de hoy, en el que se acostumbra a ver al creador como un ‘dios’ intelectual, intocable, impalpable, inasequible, difícil de acceder. Hace falta acercar el receptor al creador, no sólo al mensaje. Creo que esa sería una de las principales tareas de quienes se dedican al arte de escribir, pintar, moldear, fotografiar. Hacer que el público se involucre con sus ideas, que se sienta un creador dentro de la misma obra de arte

Su  conferencia versó sobre cómo la literatura es el primer amor del ser humano. Nosotros somos narradores de historias por naturaleza, a pesar de vivir en la era audiovisual en la que se especula la desaparición de los libros y los periódicos en papel. Nunca jamás, por más de que ciertos conocidos míos digan que “la gente no lee”, desaparecerá nuestra capacidad narrativa, aún menos la creatividad. Siempre querremos contar historias del día a día, nuestro vademecum, nuestros viajes, las anécdotas del día a día, las historias de familias, los desgraciados, los chismes de la ciudad, aquellos relatos que le dan vida a la vida misma, y que la hace más interesante y rica, además. Sin aquellos relatos, la vida no tendría sentido, entraría en el absoluto aburrimiento. No tendríamos ni sal ni pimienta. Ningún sentido.

Ver a Azam, además de lo asequible que es, ha sido lo mejor de este 2014. Leyó párrafos de First Love de Turgeniev. E hizo hincapié: La belleza del lenguaje es capaz de hechizarnos. Un extraordinario encuentro que me dio luces, y sobre todo esperanza. La esperanza de que el mundo tiene posibilidades gracias a la literatura. La literatura como objetivo, fin, cariño, amor, pasión, para olvidar las guerras y llevar a un mundo más llevadero en estos tiempos del internet, facebook, envidias, peleas, agendas recargadas, sin tiempo. 

La filósofa alemana Ariadne von Schirach, otra invitada del Nexus Intituut, dijo: "Books are agents of empathy. Books are perpetuators of human nature". Es cierto, suena idealista. LAZ supo cómo ganarme y convencerme de que hay esperanza en el mundo que me rodea, y que el cambio (o la continuidad) está en cada uno de nosotros. Nosotros somos los agentes para que la cultura o la literatura no desaparezca. Para que ni Dostoievsky, ni Camus, ni Flaubert queden en el olvido. Sólo nos queda creer y transmitirla de generación en generación. 

Aquí les dejo una entrevista realizada a la autora por la Revista de Letras. 
http://revistadeletras.net/lila-azam-zanganeh-escribir-el-encantador-ha-sido-como-bailar-un-tango-con-nabokov/

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