Este es un extracto de lo que filmé en el Andes Trail. Nosotros estamos ahora en el proceso de edición de todo el material filmográfico. ¿QUé les parece este pequeño comienzo?
Esta parte es en SOS CHildren Villages de La Paz, en Bolivia. Yo fui la camarógrafa.
Sigue el diario de viajes de Pierdo Países en: www.quito-ushuaia.com
jueves, febrero 19, 2009
"El Andes Trail in video"
El primer video del viaje
Este es el primer video de nuestro viaje por los Andes. Es en La Paz, en SOS Children Villages.
Aquí la camarógrafa soy yo. ¿Qué les parece?
miércoles, julio 23, 2008
el tiempo es relativo hoy.
mi cuerpo suda como si estuviera amaneciendo. me froto las manos con ternura, pienso que la mañana es el atardecer.
las teclas tienen otro nombre. los letreros están en español. nadie respeta las señales de tránsito. es de noche y para mí es casi de día.
necesito dormir como las orugas lo hacen antes de nacer. tejo mis alas para volar lejos, muy lejos, "¿hacia el fin del mundo?" me dice uno.
"hacia allá mismo", yo digo.
mi cuerpo suda como si estuviera amaneciendo. me froto las manos con ternura, pienso que la mañana es el atardecer.
las teclas tienen otro nombre. los letreros están en español. nadie respeta las señales de tránsito. es de noche y para mí es casi de día.
necesito dormir como las orugas lo hacen antes de nacer. tejo mis alas para volar lejos, muy lejos, "¿hacia el fin del mundo?" me dice uno.
"hacia allá mismo", yo digo.
domingo, julio 20, 2008
las horas cuentan la regresiva... el viaje está por comenzar... no sé si siento cansancio, alegría, tristeza, amor, pasión, locura; muchas preguntas asaltan mi cabeza. Hácia dónde voy? en dónde estoy? las preguntas de la vida. es como un sueño hecho realidad.
la vida es un viaje con muchas travesías.
la vida es un viaje con muchas travesías.
martes, julio 15, 2008
A veces las horas pasan sin darnos cuenta. salimos a tomar un café, a comprarnos quizás algo de ropa, a tomar aire y hacer el amor, pero cuando llega el momento de partir no sabemos a veces qué está pasando.
Yo sé hacia dónde voy, o por lo menos creo intentar saberlo. Voy en un viaje organizado hacia el sur del mundo, una ciudad cerca al Polo Sur, con 20 ciclistas a lo largo de los Andes. Qué admiración me diría cualquiera: de norte a sur en bicicleta, qué impresión ! Sin embargo, debo confesar que a ratos no sé qué tierra firme estoy pisando. Cuál es mi continente. Cuál mi isla. Cuál el camino que estoy recorriendo?
-Hey hermano, ¿sabe usted en dónde estoy?
-Bueno, usted está ahora en Leiden, aunque su mente ya vuelve y vuele por los Andes.
No quiero escribir ahora sobre romanticismos ni ideales ni tampoco heroicismos... menos aún de todos aquellos viajeros que recorrieron el continente en busca de tesoros escondidos. Quiero hablar de mí y de mi anticipación. de todas aquellos escenarios que estoy por adelantado imaginando, y con amor.
A partir del lunes no tendré un refugio estable. Cada día andando. Como nómade por los desiertos. Tratando de redescubrirme en el camino. De pueblo en pueblo. Tampoco tendré calefacción. Siempre abrigada por el eslípin, abrazada a la bicicleta, compartiendo la comida que le sobre a todos. Pidiéndole a las estrellas que me devuelva mi estado de naturaleza. Te quiero y no te quiero (ver). Discando los números de teléfono a la antigua. Mejor gablemos quechua señores, que no me entiendo.
Yo sólo vivo aquello que siempre me repetí a mi misma desde pequeña: ¿y por qué no?
Debo dejarme llevar por el viento. Me muero de sueño. Aprendo a volar.
Yo sé hacia dónde voy, o por lo menos creo intentar saberlo. Voy en un viaje organizado hacia el sur del mundo, una ciudad cerca al Polo Sur, con 20 ciclistas a lo largo de los Andes. Qué admiración me diría cualquiera: de norte a sur en bicicleta, qué impresión ! Sin embargo, debo confesar que a ratos no sé qué tierra firme estoy pisando. Cuál es mi continente. Cuál mi isla. Cuál el camino que estoy recorriendo?
-Hey hermano, ¿sabe usted en dónde estoy?
-Bueno, usted está ahora en Leiden, aunque su mente ya vuelve y vuele por los Andes.
No quiero escribir ahora sobre romanticismos ni ideales ni tampoco heroicismos... menos aún de todos aquellos viajeros que recorrieron el continente en busca de tesoros escondidos. Quiero hablar de mí y de mi anticipación. de todas aquellos escenarios que estoy por adelantado imaginando, y con amor.
A partir del lunes no tendré un refugio estable. Cada día andando. Como nómade por los desiertos. Tratando de redescubrirme en el camino. De pueblo en pueblo. Tampoco tendré calefacción. Siempre abrigada por el eslípin, abrazada a la bicicleta, compartiendo la comida que le sobre a todos. Pidiéndole a las estrellas que me devuelva mi estado de naturaleza. Te quiero y no te quiero (ver). Discando los números de teléfono a la antigua. Mejor gablemos quechua señores, que no me entiendo.
Yo sólo vivo aquello que siempre me repetí a mi misma desde pequeña: ¿y por qué no?
Debo dejarme llevar por el viento. Me muero de sueño. Aprendo a volar.
domingo, junio 29, 2008
Bicicleta en alta mar

Mi verde siempre fue parte motorizada de mi cuerpo. Andamos de arriba abajo juntas, para hacer la compra, para ir al gimnasio, para estudiar, para pasear. Por poco no dormíamos juntas. Ahora mi verde está viajando : en un barco rumbo al sur junto con otras companeras de viaje en un container gigante. Nos han separado por algunas semanas. Qué difícil es vivir sin ella. Pronto nos encontraremos de nuevo en Guayaquil.
Primera historia: La cambié por otra que me robaron y me la llevé en caja a Espana. Eso en 1999. Allí paseé por las playas bilbaínas y también por las montanas pamplonicas con mi verde.
Volví al Perú.Primer incidente: La trocha a La Legua por el río Piura. Un tipo empieza a correr detrás de mí con un machete. Me empuja y me hace caer de la bicicleta. Me quita la mochila (llena de unos plátanos, panes y 10 soles) y se va corriendo. Mi bicicleta sigue aquí.
Segundo incidente: 5am en Piura, escucho gente correr en el techo, un grito que dice: "se roban la bicicleta". El ladrón no se sale con la suya; intenta llevarse mi bicicleta por el techo. La verde se salvó, el ladrón terminó en la comisaría.
Segunda historia: Siempre quise llevarla a la sierra, a la verde. Un día la trepé a una camioneta y me fui a Caxas con ella. Hermosa bicicleteada. Sola descendí de Caxas a Huancabamba por un camino que serpenteaba por las montanas. Mis alumnos creían que yo estaba loca. Ese fue el primer estrago, creo.
Tercera historia: La traje a Holanda, pues la pobre se estaba oxidando en el Perú. Los caminos aquí no son los indicados para una montanera, pero de todas maneras voy con ella a todas partes.
Ahora: me ofrecen trabajo de Quito a Ushuaia. Al principio dije: "mejor no la llevo", pero al final me decido llevarla. Cómo iba a dejarla aquí abandonada en Holanda viendo a todos montar bicicleta, excepto a mi verde montanera? Ella forma parte de mi historia personal. Quizás el último viaje de su vida.
Esta es en resumen la historia de mi verde bicicleta que sin querer recorre más caminos por el mundo que cualquiera... pronto de Quito a Ushuaia http://www.quito-ushuaia.com/
* Acabo de darme cuenta que no tengo foto de la verde... voy a escanear una antigua y después la cuelgo.
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