domingo, junio 15, 2008

De Quito a Ushuaia


Hace varios días que quería escribir en el blog pero me fue imposible desde mi computadora. Parece que hoy se desatoró la pobre y me permitió el acceso a su configuración, para escribir unas líneas en el blog. Ya es mitad de mes, qué cosa, no? Hace dos semanas se atoró y yo aquí tratando de desatorarla, pero parece que funciona bien la pobre.

Yo bien, preparándome para mi viaje a Sudamérica, haciendo las maletas y terminando mis obligaciones para embarcarme pronto hacia el sur. En fin. Muchas cosas por hacer en seis semanas, pues tengo que arreglar todas mis cosas aquí en Holanda. Primero: arreglar el tema de mi habitación. Segundo: terminar el último trabajo pendiente para mi profesor. Y tercero: prepararme mentalmente para tamanya travesía. Pues, no es una cosa fácil viajar cinco meses de un punto hacia el otro. Aunque uno sea viajero por amor hay asuntos que uno tiene que hacer por obligación, y una de las cosas es la anticipación: arreglarlo todo, que quede impecable, tratar de producir el mínimo de fallas y adelante !

Alguna vez comenté en el blog que uno de mis escritores favoritos es Kapuscinski. Bueno, a Kapu lo conocí en Lima a través de un amigo duenyo de una revista famosa. Antes de conocerlo puedo decir que yo ya sabía qué quería hacer con la literatura: ya me había entrado el bichito de escribir historias de viajes de los ANDES y publicarlos para dar a conocer al mundo aquellos momentos de belleza que yo tanto anhelo y recuerdo de mis paisajes. La cuestión fue que yo sabía que si quería hacer esto, es decir, escribir historias de viaje, tenía que viajar... empecé a hacerlo sola, me fui a Puno y Cotahuasi, allí anduve sola caminando de aquí por allá. La gente me confundía con turista. Yo escribía todo en mi Moleskine. Al principio fue duro andar sola, pues siempre temía a los abigeos. Sin embargo, continué viajando de ese modo en la sierra norte de Piura y también por Cajamarca. El viaje siempre fue recurrente en mi vida.
Kapuscinski me ensenyó a través de sus libros que el viaje es un lugar no trazado en el mapa, es decir, yo puedo decidir irme a Roma pero no sé qué monumentos iré a ver, lo haré a medida que camine y explore la ciudad yo sola y descubra el lugar en donde estoy. Así anduve yo por mis pueblos del norte y del sur, trazando las montanas y aprendiendo a leerlas. Yo quería caminar todos los caminitos, andar por los senderos y dibujar los mapas que yo había caminado. Andar se convirtió para mí en una callosidad: yo debía hacerme parte de la naturaleza, convertirme en ella, para poder decir al final del camino: he caminado.

Les cuento un poco. Quizás mis lectores no saben mucho, pero la organización para la que he empezado a trabajar se llama Bike Dreams. Tiene dos anyos de funcionamiento, ya han hecho viajes de París hasta Dakar, o la ronda Italia. La gente tiene un verdadero espíritu aventurero, y creo que me llevo súper con ellos. No conozco más que a uno de los jefes, pero veo que somos de un espíritu parecido. Ahora estamos ocupados viendo el tema de los hoteles y haciendo un bruchure de los Andes.
Alguna vez anduve por los caminos Inca del Norte del Perú (con novela ya escrita), también por los senderos de Muylaque. De alguna forma también tiene relación el haber conocido a mi profesor de lenguas andinas, y el haber estudiado el Pukina, con el VIAJE. Todo tiene una razón en la vida. Aquella idea primaria de viajar y escribir se está haciendo realidad. Determinación o mi propia voluntad?
Ahora me voy de vuelta al sur, por toda América del Sur, y podré explorar mi continente. Ya no son los Andes peruanos, ahora es todo el Ande. Escucho mi música para inspirarme, mi hoja verde de la coca, con mi moleskine. La anticipación.

Puedo asegurarles que lo que siento es verdadero amor
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Borro fronteras - Viajo para conocer mi geografía