miércoles, octubre 02, 2013

Un día como algunos otros

Qué difícil es encontrar la inspiración.

Hoy es uno de esos días con nubes grises en la ciudad, poco fértiles, insanos y fríos. Pero uno tiene que trabajar, ser perseverante en lo que se ha propuesto, y esa constancia que intento meterle cada día a mis textos desde mi buhardilla roermondina, así se llama, se diluye con los cambios de clima.

Miro desde aquí la calle de afuera y no sé exactamente qué actividad hacer. ¿No les suele suceder? Llueve un poco, sopla el viento. Tantas cosas me distraen que pierdo el enfoque y termino metiéndome al internet para ver si fulanito o menganito me ha puesto un like en mi último status.

Y me doy cuenta después de una hora de que estoy perdiendo el tiempo.

Entonces, intento otra cosa para encontrar la inspiración. Preparo la máquina del café con un senseo bien cargado. Desde hace días que quiero dejar de tomarlo (el café) pero con el clima así es imposible, quiero un café. Y cambio de estrategia. Me siento en la banca a leer un libro bajo la luz del sol y termino quedándome dormida.

Esta mañana no tengo ganas de leer ninguna letra, y me tomo el café de un tirón y me siento mal por no haber leído ninguna letra del clásico que estoy leyendo  y me levanto del sofá a apuntar otra idea acerca de la inspiración. Trato de escribir algunas líneas, pero claro, en esta mañana tan extraña no llego a encontrar mis palabras.

Así me desconcentro de mi viejo oficio (que he practicado poco los últimos años, he de confesar). Escribir es trabajar sentado varias horas cada día hasta que salga el texto, pero hay días como hoy en los que no sale nada. Y agarro un libro, luego otro y otro, hasta aburrirme de leer comienzos que después apenas recordaré.

Y miro la ventana que da a la calle otra vez. Afuera las tiendas están cerradas pero hay vida. Un carro arranca su motor, gente se saluda en la calle, ¿y a dónde quiero llegar hoy? Me lo pregunto asintiendo con la cabeza. Tengo todo un programa abierto. ¿pero la inspiración? qué difícil encontrarte, amiga. En algunas horas tendré que dar clases, y me tomaré un café, luego otro, hasta que venga la tarde, y quizás después de muchas horas encuentre a esa musa en el momento menos apropiado, como por ejemplo, leyendo el periódico en el baño.

Y después diré que me olvidé de este episodio.


Publicar un comentario

PiErDo PAísEs

Borro fronteras - Viajo para conocer mi geografía