lunes, enero 25, 2010

El viaje como fantasía

Hace mucho frío hoy. Miro a través de mi ventana y veo la panza de burro del cielo. Congelarme es parte de mi mañana. Tengo dispuestas las horas para dedicarme a escribir y estar presente frente a este escritorio.

Hace poco comentaba con un amigo el tema del viaje. ¿Qué es viajar?, comentábamos en el auto mientras regresábamos por una carretera belga hacia Holanda.

El viaje es en un principio una fantasía. Antes de trasladarnos hacia algún lugar, se fantasea, se imagina, se crean un romanticismo con el sitio que vamos a visitar. Por ejemplo, Machu Picchu, Angkor Wat, La Alhambra son lugares que a partir de una fotografía nos desvían por los senderos desconocidos de la imaginación. Alain de Botton le llama "la anticipación del viaje". Nosotros no sabemos cómo es el lugar antes de llegar a él, simplemente romantizamos.

Después cuando uno visita el lugar que tanto fantaseó en su anticipación al viaje, se topa con la realidad. En ese momento uno sabe cómo se ve Machu Picchu, Angkor Wat o La Alhambra. Uno lo ve con sus propios ojos. Depende de la experiencia del viajero en ese momento. Si la experiencia es buena "idealizamos" el lugar y después queremos volver al sitio con amigos o seres queridos para mostrarles lo que hemos visto. No es sólo fantasía, también la idealización de la experiencia, un sentimiento que nos empuja a viajar en algunos casos por segunda vez al mismo lugar, otras a seguir soñando.

La experiencia del viaje es por tanto un producto de la imaginación y después de la idealización. Aunque la idealización pueda también ser primera.
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