miércoles, octubre 24, 2007

Bangkok "fashionable"


Una noche como cualquiera un amigo nos dijo (por teléfono): "voy a hacer una fiesta, vengan a las 8 p.m. Mi chofer los va a recoger".
Nosotros dijimos: "Vaya, esto va en serio, una fiesta con chofer y todo".
Nada mejor que eso en la ciudad del eterno caos: Bangkok, en donde la calle ficha es de putas, las veredas están pobladas por elefantes (tuertos) y la gente se alimenta de alacranes, saltamontes y gusanos.
Nosotros pensamos: "tenemos que ir súper fashion a esa fiesta", bien trendys los dos, con nuestros zapatos de lujo y nuestras últimas ropas. ¿Habríamos sobrevalorado la invitación?
Fuimos corriendo al Siam Paragón, un mall de moda, a comprar algunos accesorios, en el centro de Bangkok. Recorrimos varias tiendas pituconas y otras medio ambulatorias con la billetera adelante, la plata aquí y el dinero allá, sacando la casa por la ventana, mirando el precio y probándonos de todo.
Bien "insopos" nosotros. Cualquier conocido no nos reconocería (ni saludaría).

Primera sesión: el cambio de peinado, señores y señoras... al peluquero díganle, por favor, que saque la tijera y su mejor arte.


Segunda sesión: ya en el hotel, la ropa, bien cambiadita, con unos pantalones pegaditos a las piernas y negros, y claro, esa blusa rosada sin mangas de lo más fashionable... toda una insopo yo.

Tercera sesión: los labios, carnívoros labios, sí, todo un cambio de look, incluso de actitud, recontra sexy.

Cuarta sesión y última: lo más insopo-insoportable: los zapatos de taco de 12 centímetros, color vino, recontra putonessssssssscos. El debut en cualquier momento. Faltaba poco para que el chofer nos vengan a recoger y vayamos a la fiesta.
Una aclaración: yo no sé caminar con tacos, pero esa noche debía andar con ellos, convertirme en la insopo de la fiesta, del desfile, llamar la atención por los cuatro costados, hacer mi fashion show con todo o sin nada, simplemente ser la insopo de los tacos de doce centímetros.
Vaya, costumbres. De los saltamontes a los zapatos. Bangkok es la ciudad en donde los sistemas chocan, la cultura es un tanto crazy... La gente camina por la izquierda en lugar de la derecha, uno no sabe que va a encontrar aquí y allá, la gente se quiere blanquear, mismas geishas. En las boutiques te venden cremas para blanquear la piel, qué chistoso, y en los restaurantes "comida europea".
Nosotros lo habíamos olvidado, pues pensábamos a manera de occidente, bien system nosotros.
El chofer nos vino a recoger. Nos llevó a la fiesta. Yo no podía aguantar los TACOS. No sabía cómo iba soportarlos las "n" horas de la fiesta con tanto invitado. Imaginaba mil escenas: el pie lleno de callos, el tobillo fracturado, caminando como gansa.
"Honey", me dice el Charlie, "tienes que mostrar tu mejor talento, caminar con elegancia, ser tú en esa sala cuando comamos bocaditos".
Costumbres son costumbres (y en choque). Llegamos a la casa de un Suizo en una urbanización en Bangkok. Nos abrió la puerta y dijo: "quítense los zapatos". Volvió a repetir: "quítense los zapatos", mismo militar. "Quítense los zapatos", otra vez (qué insistencia).
El charlie y yo nos miramos: "what?!". ¿Y los tacos que tanto esfuerzo psicológico demandaron, dónde?
El suizo dijo: "Deja esos tacos aquí en la puerta, al lado de esas chanclas". Yo me quedé pasmada, un tanto caótica por dentro, con el pensamiento en el taco.
Minutos después recordé que en Tailandia nunca se entra con zapatos a las casas, ni a las tiendas, ni a los restaurantes. Yo pensé que este suizo quizás iba a respetar la norma (o la horma) occidental (del zapato). Sí y no. Él también andaba en medio del caos, con los chicotes cruzados. Parecía un reloj acabadito de salir de la tienda. Mismo cronómetro suizo. Entramos a comer a su casa sin ningún invitado, sólo nosotros y un amigo más (sacadito de por allí)... ¿y la fiesta? ¿dónde estaba la fiesta? Cuando terminamos de comer nos dijo: "chau, me tengo que ir a dormir". El chofer nos llevó de vuelta a casa.
En fin, nunca hubo fiesta. Todo fue un antojo de nuestra imaginación y de la punta del zapato. Un debut bien fashionable.

lunes, octubre 22, 2007

libres


Fue allí en un restaurante en las afueras de Angkor que Sothy, el mototaxista, nos preguntó qué religión practicábamos, mientras nosotros comíamos el arroz con curry camboyano. Todo empezó con el comentario del Charlie.

-Ustedes los budistas tienen una forma muy interesante de ver el mundo -dijo.

-Creo -dijo Sothy en un buen inglés.

-El budismo no es una religión -dice el Charlie: -Es una forma de vida.

Sothy se queda callado mirándonos, saboreando también de su arroz.

-¿Y de qué religión son ustedes? -preguntó Sothy.

-Nosotros no practicamos la religión.

Sothy detiene la vista en el rostro del Charlie.

-Son libres, entonces.

miércoles, octubre 10, 2007

La antípoda

Pierdo países y Charlie estuvieron en Cambodia en busca de los espejos. Llegamos una tarde del 3 de octubre a Siem Reap, antigua capital de la cultura Kmher, donde se halla Angkor Wat.


En esta fotografía Charlie y yo experimentamos el tema de los espejos. Los templos de Angkor son un sinnúmero de galerías de puertas que comunican con un eje central, llamado el lugar del Buda o el centro del universo, en lugar de puertas que parecen espejos y que atraen la luz al centro; producen un efecto visual del infinito.
Resulta difícil capturarlo con la cámara, eso intentamos Charlie y yo en esta fotografía, que nos contiene a ambos pero en diferentes dimensiones, ambos somos el mismo espejo ;) desde un lugar diferente.


Susana con su mototaxista favorito (jeje), Soti. Este muchacho nos acompañó los cinco días que estuvimos en Siem Reap, es testigo de nuestro recorrido por los numerosos hoteles pulgosos y no pulgosos de la zona. Charlie y yo en busca de Hotel. Estuvimos registrados en cinco hoteles, sólo pasamos cuatro noches, y tuvimos que acostumbrarnos a los zancudos del lugar.



El rey Jayavarman VII de Kmher mandó a esculpir 216 rostros de Avalokiteshvara que se parecen al rey, en uno de los templos más mágicos, Bayón. Estas cabezas imponen el poder de Jayavarman en su pueblo.


El budismo es la 'religión' que se practica en esta parte del mundo. La gente es mucho más pacífica, menos problemática que en occidente. Nuestra llegada a Cambodia fue de locos porque fue como volver al pasado. Aunque el budismo sea su forma de vida, nosotros vimos la marca de la guerra y la colonia en los rostros de la gente. Veinte dólares eran 56 mil 800 riels.... hiperinflación.
Charlie le está poniendo un incienso al Buda de Angkor Wat. El amarillo es el color de la iluminación y la sabiduría.


Mi perfil en la luz, en esa galería de espejos, en el universo de Angkor Wat, la maravilla.



Si alguien escuchó y vio la película Tomb Raider, les aviso que este árbol que ven aquí se llama Tomb Raider, no por una coincidencia, sino más bien por la película, escenificada aquí, en el templo de Ta Prohm. Los árboles se han apoderado del templo, han protegido la sabiduría, tiene una fuerza muy especial.


Los espejos, ¿se consiguen ver? Esas dos puertas parecen reflejarse la una en la otra, pero muestran una diferente realidad. Esta construcción tuvo mucho sentido, el sentido del Universo. ¿Dónde estamos ahora?


Angkor Wat al amanecer... los Kmher construyeron sus puertas hacia la Luz. Adoraron a Shiva y a Vishnu en un principio. Después se conviertieron a Buda.

miércoles, octubre 03, 2007

borrando fronteras

Despierto. Veo el Himalaya por la ventana del avión. Amanezco volando sobre Kabul sin armas de fuego ni compromisos. Está amaneciendo. El sol sale del oriente. No soy capaz ahora de ver al occidente. No me quedo aquí, me voy más allá, hacia el Lejano Oriente.

Hace más de alguns horas no tengo noción del tiempo... estoy viajando hacia la antípoda, a favor del tiempo, allí donde se está adelantado medio día, en un lugar con un orden diferente.



Aterrizo en un aeropuerto moderno. Veo fotos del rey de este país en todas partes. Lleva un vestuario amarillo, ninguna corona. No sabía que Tailandia era un reinado, tampoco que amaran a su rey. Una mujer sentada a mi lado, una chinita que parece más joven que yo (y es más vieja), habla en un inglés entendible. Me dice: “por fin llegamos a la monarquía”. No le hago mucho caso, no la entendí, pienso, le sonrío con el cariño del mundo, pues fue una agradable compañera de trabajo y además de sobremesa. Leía un libro al revés con un separador de libros estampado con una virgen María (sobre una nube volando al cielo).


Tengo que tomar un vuelo de conexión hacia una de las provincias de Tailandia, Sukhothai. Veo en el mapa que Sukhothai queda al norte de Bangkok. Fue la capital de la antigua Siam. Después de una larga cola en las aduanas, pues las autoridades tailandesas son como las peruanas: te revisan cada página del pasaporte, te toman una fotografía y si algo no está en orden (claro, dependiendo desde qué lado lo miren o cómo lo entiendan), te llevan a una oficina a responder preguntas… pero no sucede ningún imprevisto, sólo el tiempo en contra. Corro hacia la puerta de salida del avión a Sukhothai. Mi instinto no me ayuda. Tropiezo con escaleras automáticas que van en contra. Recuerdo: el orden en la antípoda es diferente, por fin después de largos pasillos y tiendas duty free encuentro a los buenos amigos: a Charlie y Santiago (foto arriba).


Sukhothai, una ciudad pequeña repleta de templos de adoración a Buda. Aquí en esta región se ven budas de diez metros o más en posición de la flor de loto. La antigua capital es impresionante, la huella de algo que fue y dejó un rastro importante en la historia, la búsqueda de la Iluminación.


La ciudad de Sukhothai es un pueblo grande. Me recuerda a mis ciudades peruanas norteñas, llenas de polvo, de calor, de gente en las calles y charcos de agua (por la lluvia). Esta ciudad está en medio de la selva, de arrozales y bosques salvajes... La gente es muy amable, el calor casi insoportable, pero soy feliz de estar aquí con Charlie y Santiago recorriendo un lugar tan especial como éste el de la antigua capital.



Elefantes y flores de loto. Nos quedamos cuatro días en Sukhothai, mi primer destino tailandés. Allí experimenté mi primer contacto con el oriente y su cultura.

¡ Nenúfares blancos !

No me detengo en el viaje. Mi forma de autoconocimiento me transporta hacia otro punto del país y hacia otros países. Vine aquí de un sólo golpe. Transito a la provincia sin detenerme en Bangkok (después la conoceré)… parece que fuera mi propio destino que me lleva galopando.

viernes, septiembre 21, 2007

Diario bilbaíno


Estos son algunos párrafos de un viejo diario que acabo de desempolvar... me encantaría algún día publicarlo, ¿qué me dicen ustedes? Lo escribí en el 2000.



11 de julio

Si a Ribeyro le tocó una ventana que daba al patio de un edificio, pues a mí no me correspondió alguna. Mi habitación se viste de cuatro paredes rosadas, parecidas a un cajón funerario, sin otra salida que a la sala de una casa.
Escribo dentro de este recinto nuevo. ¿A dónde llegaré?, me pregunto. Acabo de llegar a esta ciudad hace unas cinco horas para empezar otra vez a adaptarme y a congeniar con gente de otra cultura. He estado en Pamplona, en Madrid, en Piura, y ahora, recorro las calles de Bilbao, y digo, que se parece a mi vida. La morfología de sus calles me recuerdan a los estratos de mis dudas, con subidas y bajadas que se inclinan por el esfuerzo al treparlas, y su olor a orín, huele a triste. La humedad se pega por todas partes.
El centro de Bilbao se parece a un laberinto medieval. Nada ordenado. Nada lógico. Las calles se entrecruzan y llegan a una plaza en donde veo insectos urbanos acostados en las aceras por efecto del alcohol. Ningún niño. Nada familiar. La gente transita con prisa, camina una calle, luego otra y se mete a una boca de metro abierta al lado de una estatua: “la cabeza de piedra de Unamuno”, el escritor. Otra plaza. Una vida de pájaros. Palomas que revolotean alrededor de un charco de agua. Algún viejecillo leyendo su periódico sentado en una banca, semidormido. Y yo intento encontrar la lógica en este laberinto grisáceo. Siempre termino en el mismo sitio. Es mi primer día en Bilbao. Bilbao, una ciudad entre lo moderno y lo estático como las películas rodadas en un barrio negro de Nueva York.
Sí, esto es Bilbao y yo dentro de este cajón dormiré todas las noches, congeniaré con mis vecinos de cuarto y vacilaré sin parar cada vez que camine por las arterias del casco viejo. Hoy es un día absolutamente gris, con las nubes botando chorros de agua. Busco adaptarme, lidiar con esta gente, a pesar de que mi otro yo diga “vete”.


Acabo de llamar por teléfono a mamá. Es su cumpleaños. Tuve que caminar mucho para conseguir un teléfono. Encontré uno al lado de la cabeza de Unamuno. El paisaje sigue siendo el mismo que hace algunas horas. Casi nada de gente. La lluvia espantó a los borrachines y se los llevó a otra parte. Ninguna tienda está abierta. Aparece un punk. Me decido a llamar en esa cabina telefónica, lo más parecida al Perú. Escucho a mi madre, lejos. Lejos. Sería completamente feliz si estuviera allí aunque sea un segundo. Acariciar a mi perro, ver mi campiña, hablar con mi hermano. En Arequipa siempre hay sol; en Bilbao, nubes. No soporto más y me quejo con mi madre que se oye en el otro hemisferio.



16 de julio

No escribo hace algunos días. Tampoco hay mucho que contar (creo). Acabo de llegar a Bilbao desde Pamplona. El viernes decidí escaparme a Iruñea. Era el último día de sanfermines y quise pasar, aunque sea, un par de días en esa fiesta. Mi trabajo en El Correo Español me lo impidió. Pero partí a Pamplona en la tarde y me quedé en la casa de Cabanillas.
(Carlos Cabanillas es un amigo que conocí en Navarra. Salimos juntos. Al principio lo odié porque me pareció un limeño antipático. Pero a medida que lo traté nos hicimos grandes amigos.)
Pero aquella noche fue extraña, me harté de Cabanillas. A veces pienso que soy “de lo peor” porque lo abandoné en media calle. No recuerdo exactamente qué sucedió. Sólo que quise beber una cerveza y corrí como una estúpida hacia la plaza del Castillo. Me senté en una banca y lo vi cruzar la plaza con ojos de susto. Seguro se preguntaba de mi paradero: ¿dónde me había metido? Después de perderle la vista decidí recorrer los bares sola. Me metí a uno que siempre me gustó. Pedí una cerveza y el muchacho que estaba a mi costado me preguntó que de dónde era. Le dije que del Perú. Nos quedamos callados. No supe de qué hablarle. Ese es un defecto que tengo, sobre todo con gente que recién conozco: ¡si ellos no me hablan yo me quedo callada!
-Tienes la mirada triste –me dijo de pronto.
-...
-Parece que te hubiera sucedido algo.
No tuve tiempo de explicar mi situación. Empezaron a gritar: ¡Viva ETA!, en el bar. Salí a empujones con la chela en la mano. La gente me miró raro. “Niña, venga para acá”. En la calle había borrachos en el piso. A uno lo mataron a patadas. Vi que le salía sangre de la nariz. Algunos fumaban porros. La ciudad olía a vómito. Ocho días de juerga interminable mandaron a Pamplona a la verdadera mierda.
Después de dar vueltas por algunas calles, decidí acercarme a los bares de la avenida Txantrea, al lado del coso. Me compré otra chela en el camino. Mucha gente bailaba en las afueras del bar. Me paré delante de un grupo de gente que parecía peruana. ¿Serán peruanos?, pensé. Me acerqué. Me puse a bailar junto a ellos hasta que uno me guiñó el ojo. Empezó a hablarme en inglés.
-What’s your name?
-Susana -le dije.
-Where are you from?
-Del Perú.
No me lo creyó. ¿Peruana? No pareces. Llamó a sus amigos y nos pusimos a bailar todos juntos. Hicimos una ronda.
-Nosotros somos de Pucallpa –me dijeron-, somos albañiles.
Qué alegría encontrarse con alguien de casa. No lo pude creer. Mi olfato no me falla. A los pocos minutos lo vi a Cabanillas hablando con un tipo. Estaba borrachísimo. Me acerqué. Le dije que estaba allá, con los peruanos. Los señalé. Me siguió como un autómata. Se puso muy mal. Se culpó de todo. Me pidió perdón. No le dije nada. Desde un principio supe que la que se equivocó fui yo.


17 de julio

Lunes. Las cosas mejoran en Bilbo. El trabajo es aburrido, lo hago rápido. Consiste en editar unos textos que envían de la sala de redacción del diario El Correo Español. Los leo, los corrijo y los diagramo en una mac de pantalla gigante. Les pongo título, antetítulo y bajada. Historias de hombres y mujeres que han hecho algo en su comunidad. Un día, un maestro de escuela. Otro, un artista que ha creado una forma novedosa de hacer teatro. Y una mujer que cría toros de pura sangre. Temas interesantes. Una forma distinta de hacer periodismo. Le llamaría periodismo cívico o social porque se dedican páginas a gente desconocida, pero conocida en sus barrios. En el Perú se hace poco. Sólo las crónicas. Quizá porque en Lima, Arequipa, Piura imperan las noticias del día a día: numerosos accidentes, incendios, que en Bilbo no se ven. Ya lo decía un profesor en Navarra: “Cuando estuve en la Argentina salía corriendo a hacer infografías de accidentes. Luego, los jefes me decían que no servían. Los accidentes son cosa del día a día, me decían. No vale la pena dedicarles una infografía”. Mientras que en España los accidentes suceden pocas veces. Más en verano. Las carreteras se atollan de coches que quieren ir a la playa y no avanzan. Si Cortázar aún viviera podría escribir una segunda versión de La autopista del sur porque en la televisión se ven carros atollados a lo largo de kilómetros.

La alergia me mata en Bilbao. Anoche desperté desesperada. Soñé que me había tragado una pepa de palta. Tosí como si quisiera arrojarla pero minutos después comprobé que era parte de un sueño. No respiro bien. Utilizo las pastillas que me recetó un médico en Pamplona, pero despierto sobresaltada. Desde que llegué, mi sistema respiratorio falla. Creo que voy a tener que ir al médico. ¿Pero a cuál? Mi compañero de piso me dice que a dos cuadras está el seguro social. Ojalá me pueda atender. No quiero volverme una asmática, aunque creo que ya lo soy.

18 de julio

Salió el sol. Le da otro ambiente a Bilbao. La gente sale a las calles. Desde mi balcón observo la alegría de los bilbaínos. Niños. Viejos. Caminan como si fuera domingo. Al frente de mi edificio hay una librería llamada La Habana. Literatura latinoamericana. Los españoles sienten un afecto por Cuba. Quizá por la pobreza que se vive en ese país. Los cubanos consiguen la visa a España con facilidad. En Bilbo al único cubano que conocí es al dueño de esa librería. Se quejaba de la política de su país: “Chica, que usted no tiene ni idea de cómo es la vida por allá. No hay libertad”. En la vitrina de la tienda están Gabo, Benedetti y el infaltable Cabrera Infante: La Habana para un infante difunto. “Es que, chica, es un país de difuntos. Nadie tiene nada. Huimos como manadas”. No le compré un solo libro. Sólo entré por curiosidad. Dudo volver a pisar la librería. Mi bolsillo anda en aprietos. Espero ansiosa el fin de mes.
Pero salió el sol y me decido por una caminata. Acabo de llegar del trabajo. ¡Qué hambre! Mi timidez no ayuda a mi salud estomacal. No me atrevo a salir de mi trabajo a comprarme un dulce. Llego a casa con el estómago en la boca. Hoy me preparé fideos con carne molida y tomate y cebolla en trozos. La primera vez que preparo este plato. Estaba en mi cabeza hace días. Lo devoré. Ahora, a las tres y media de la tarde quiero salir. Veo a la gente contenta.

Caminé mucho. Incluso, escalé. El territorio es accidentado. Por la plaza donde está ‘la cabeza’ de Unamuno subí unas gradas interminables. Pregunté hacia donde conducen. “A un parque”, me respondieron. Empecé a subir. A medio camino mi corazón estaba acelerado. ¿Si he subido el Colca por qué no estas gradas? Y seguí adelante. Pensé que iba a ser fácil. Pero el parque estaba a gran altura. Hasta que alcancé la cima. Obtuve una buena vista de Bilbao. No distinguí mi calle, pero si la ría. El Guggenheim. Es la primera vez que lo veo. ¿No dije hace algunos días que las calles parecen un laberinto? ¿Que el sentido de orientación es nula? Desde arriba Bilbao es más grande de lo que parece. Habrá que visitar el Museo. También, la playa. Dicen que uno puede llegar en metro. No veo el mar desde aquí. Sigo agitada. Me siento en una banca para apaciguar el cansancio. Veo muchos viejos; muchos perros. ¿Cómo han podido subir?, me pregunto. Después compruebo que el parque tiene ascensor. Se pagan cien pesetas. Surrealista. ¿En qué parte del mundo se sube a un parque en ascensor?


19 de julio

España va bien, dicen, pero los bilbaínos no lo consideran así; se consideran vascos. En casa no puedo mencionarlo. Si me escuchan, dicen, pueden aniquilarme en un instante. “Es que nadie sabe quién es quién en esta ciudad. Puede tocarte un compañero que sea partidario de ETA como no”, me dice mi compañero de piso. Trabaja en una tienda de electrodomésticos. Me cuenta todas las noches que se quiere casar. Ahorra dinero para comprarse un piso en una zona aledaña de Bilbao. El sueño de la casa propia no es sólo de peruanos, pienso, los españoles también los tienen, perdón, los vascos, y la chica que también comparte conmigo el departamento me lo confirmó horas después: “Mi novio y yo queremos irnos a vivir a alguna parte de Europa. Tener una casa”. Nada de casarse, me dijo. Sí asentarse, y es que la idea de matrimonio tiene su descrédito, según me explicó: “¿Para qué unirse a alguien durante toda la vida cuando a los pocos años no lo vas a soportar?”. En realidad existen pocos casos de matrimonios felices. Extraños. Hasta que la muerte los separe. Pienso que ese “hasta la muerte los separe” encarna una idea subliminal. Por un lado, sí, deseo unirme para siempre a este hombre, pero por el otro aparece la gran pregunta ¿para siempre? Esa frase me obliga a estar con él en las buenas y en las malas, en la enfermedad y el éxito. ¿Para siempre? Creo que a muchos les aterra firmar el papel del “para siempre” porque OBLIGA, no une. Quizás lo más natural sea que ambos lo decidan por su propio consentimiento, sin papeles ni tratados. Quizá esos ‘tratos’ aparecieron para establecer un orden social porque a partir de ello surgió el divorcio. Dudo que Jesucristo haya deseado que se firme ese “para siempre”. Creo que él pensó en lazos de unión espirituales, no en firmas ni tratados que premediten un vínculo para la eternidad. Como dice en la Biblia “lo que ensucia al hombre no son las cosas externas, sino su propia interioridad es la que ensucia al mundo”. Una cadena sin final. Admiro a aquellos que habiendo firmado los papeles del "para siempre" hayan conseguido mantener la unión espiritual durante toda la vida. Miren a aquellas parejas que viven una vida juntos. Hubiese deseado tener unos padres así.

Analizando el párrafo anterior, olvidé decir que existe el otro extremo. Los hombres que no se aferran a nada. He allí el problema. Aquí habría que redefinir el concepto de libertad.

jueves, septiembre 13, 2007

13.


Medianoche. 13 de setiembre. ¡Feliz cumpleaños! Mie, la vida correeeeee...
Hamlet se presenta hoy en la noche en el teatro. No pienso hacer lo mismo que Kafka en 1914. En lugar de irme a la piscina, me iré de pesca (Maupassant, si me escucharas) a la calle de la Groenesteeg.
Ahora espero pacientemente a que piquen de mi anzuelo. Tengo una buena carnada.

viernes, septiembre 07, 2007

animal tropical


Hay un escritor que es mi descubrimiento de la semana: Pedro Juan Gutiérrez, cubano de buena sepa, que vivió todas las revoluciones de la vida, desde Castro hasta su propia existencia. Vive en un octavo piso del centro de La Habana, desde donde escribe y contempla la caótica ciudad. "Animal tropical" es el nombre del primer libro que tengo entre manos, libro que se mete dentro de mi coraza y me produce un efecto más que carnívoro, ni frío ni invernadero, más bien el calor de la salsa, el bolero, imágenes en movimiento que bailan en mi interioridad y me hacen performar.

Miren lo que dice acerca de la escritura (¡es metaficción de la buena!):

“Lo único que quiero en la vida es ser escritor”, se dijo muchas veces a sí mismo, hasta que la frase se le grabó en la mente.“Quiero escribir de un modo tan natural que no parezca literatura". Quizás por eso jamás se acercó a grupos de escritores ni estudió literatura.
No quería contaminarse con ideas ajenas. “Tengo que tener muchas mujeres, viajar todo lo que pueda y conocer todo tipo de gente.” El periodismo lo ayudó mucho en esto último.
Se dedicó con paciencia, disciplina y rigor a aprender a escribir. Fue una búsqueda a ciegas. No conocía el camino. No sabía exactamente qué buscaba ni hacia dónde iba. Detestaba con toda su alma a los intelectuales que publicaban cuatro poemas y ya se creían Dios, e iban gritando a los cuatro vientos que eran poetas. “Son unos payasos”, pensaba. Por tanto, jamás pidió ayuda a nadie. Por el contrario,escribía poemas y cuentos, los elaboraba hasta el cansancio y los escondía.

Alguna vez dije: uno lee a sus autores porque se identifica con ellos (a eso le llamamos el ethos del autor). ¿Por qué me fascina ahora Pedro Juan? Quizás porque tiene esa capacidad desnuda de introducirse en la mente del lector del modo como lo haría el ilusionista con su espectador. Dejémonos de boludeces y sigamos escribiendo, aprendiendo del oficio de Pedro Juan: no meternos a discutir con críticos literarios (que hacen daño), más bien hacer de este oficio una realidad !! No importa la edad que tengas escritor. Escriba, escribe, ya !!

miércoles, septiembre 05, 2007

rasgarse las vestiduras


No hace muchos años, quizás pocos, me enseñaron a andar vestida. Me obligaban a usar faldas largas hasta los tobillos: "Corita, nada de enseñar los músculos, ten cuidado, es pecado”; a vestir chompones de alpaca de manga larga con el cuello redondo: “ni se te ocurra ponerte cuello en forma de V porque es pecado mostrar el pecho, señorita”; y unos zapatos que parecían botas de militar y unos guantes negros y el pelo siempre amarrado y las rodillas siempre tapadas y los brazos. Siempre correcta. Siempre acartonada. Como las mujeres vestidas de gris.

Anduve así varios años, con ese uniforme. Cada mañana me metía a la ducha con la misma ropa, también con los zapatos y las medias y los guantes y el pelo amarrado. Nunca desnuda. “Eso es pecado”, me decían. Uniforme impecable. Ninguna arruga. Siempre callada, obedeciendo. Fui el ejemplo del claustro. Seguía las reglas al pie de la letra.

Pero... me cansé.
Yo no quería ser así: yo quería ser yo: rasgarme las vestiduras.
Yo quería ser como los otros que vivían en mi barrio que salían en las tardes a jugar al fútbol, a fumarse un purito, a beberse unas cervezas siempre riendo, siempre gozando.

Un domingo, unas amigas me visitaron después de tiempo y me llevaron a la playa, allí empezaron los problemas. Llevé una ropa de baño, también un bikini y una crema solar para no tostarme demasiado con el sol (pues, claro, mi piel era virgen). me daba vergüenza que me vieran y dijeran: “Ella es Cora”. Yo miedosa me camuflé con unas toallas. Felizmente nadie me vio en la playa. Tuve suerte.


Un sábado después me invitaron a la discoteca. Me atreví a ponerme un vestido negro y algunos collares de plata (con sus aretes) y unos zapatos abiertos y con taco. Mis piernas estaban tostadas por el sol, morenas, qué bellas me dijo algún muchacho cuando entré a la sala de baile; pero cuando entré vi a una de esas señoras acartonadas (dígase: con las vestiduras) observando quienes habían ido a la fiesta: yo había llevado una chaqueta con capucha: me hice la loca: no me vio ni reconoció.

Una tarde una amiga me llevó a un recital de poesía: “¿vamos a fumarnos unos pitos?”, me preguntó. "¿Unos qué?", no le entendí. Ella y su amiga fumaron sus porros en una calle oscura como boca de lobo dispuesto a morder. Yo las acompañé pero me sentí de lo más incómoda viéndolas a ellas reírse de cualquier nimiedad aspirando ese cigarrillo blanco. Después fuimos a caminar a la ciudad. Pasé desapercibida. Era otra persona.

Aprendí a mimetizarme con cada situación.
Aprendí a camuflarme.
A adaptarme.
Hasta que me fui…

Ahora me gusta andar desnuda, enseñar las cicatrices, los rasguños, las penas. Qué alivio es saber que existen otras formas de “vestirse”: con minifaldas, con pantalones cortos, con jeans a la cadera y blusas de colores. ¿Y los peinados? Como quieras. Muchos años, mucho tiempo. Perdida en una sola vestidura, en ese uniforme que no me dejaba moverme. Digo. Felizmente.


Hoy volví a McLuhan. Encontré una frase espejo acerca del modo de vestir:

“When I came upon the myth of objectivity in certain modern thinkers it made me angry. So, there was only one world for these people, the same for everyone. And all the other worlds were to be counted as illusions left over from the past or why not call them by their name –hallucinations? I had learned to my cost how wrong they were.

From my own experience I knew very well that it was enough to take from a man a memory here, an association there, to deprive him of hearing or sight for the world to undergo immediate transformation, and for another world entirely different but entirely coherent to be born. Another world? Not really. The same world rather, but seen from another angle, and counter in entirely new measures. When this happened, all the hierarchies that they called objective were turned upside down, scattered to the four winds…”.

Jacques Lusseyran “And there was light”, Boston, 1965
En: Marshall Mc Luhan “Roles, masks and performances”.

miércoles, agosto 29, 2007

El vuelo del águila



A Willem
(y Neto)

Empezó estudiando Chino y terminó especialista en Quechua (y otros idiomas americanos). Historia de un apasionado holandés amante de lo extinto.



1

Hoy me encontré con Willem Adelaar, un profesor de la Universidad de Leiden, un verdadero maestro. Lo conocí hace un par de años cuando llegué a la Facultad de Estudios Latinoamericanos. Fue el día de la introducción, cuando yo curiosa por saber quién era el profesor dedicado a los Andes, me acerqué a Adelaar y le pregunté: "¿es usted el profesor de historia de los Andes?". Adelaar me miró con los ojos grandes. Me hizo un gesto con la cabeza como diciéndome "sí" y se puso a conversar con otra gente. Es un hombre de estatura mediana (para ser holandés) y con ojos azules. Yo pensé que iba a alegrarse al escuchar a alguien interesado en los Andes, pero su timidez no demostró mucho entusiasmo. Yo pensé: "otro día lo conoceré". Y me fui.
La segunda vez que vi a Adelaar fue en la primera clase de Historia de los Andes. Yo elegí esta asignatura por curiosidad y además porque quería aprender y sentirme cerca del Perú. Adelaar nos mezcló a todos en su primera clase, es decir, mezcló a alumnos del bachillerato y de la maestría. Aquel día yo era la única de la maestría (mi compañera estaba en Ámsterdam), el resto de estudiantes eran muchachos holandeses muy jóvenes que seguían un programa de estudio llamado Indiaans America (Estudios Amerindios). Lo peculiar en esa clase fue que Adelaar estaba más nervioso que nosotros, al menos parecía; él mismo no sabía por dónde empezar, tardó varios minutos en poner sus papeles en orden y cuando se calmó nos explicó a grandes rasgos la asignatura –basada en exposiciones, sobre todo.
Después, Adelaar se dedicó a preguntarnos acerca de nuestro background y qué nos interesaba de los Andes. Cada alumno empezó a responder. Cuando la fila de preguntas llegó a mí me puse más nerviosa que el profesor (jejeje). Me preguntó si yo tenía una base en estudios andinos, si conocía ‘algo’ de los Andes (no se acordaba de mí, claro está). Yo le dije: “profesor, soy peruana, ojalá mis estudios universitarios sean suficientes para llevar la clase”. Cuando Adelaar me escuchó decir Perú, se quedó callado y sonrió. Y ante su recurrente silencio, yo añadí: “Me interesa el capítulo dedicado a la historia del imperio incaico y también al siglo XIX de la historia andina”. Volvió a sonreír, más.
Adelaar dividió su clase en dos. Primero de la maestría: dos alumnas de países contrarios puedo decir: por un lado yo con mi bandera peruana, y por el otro Paloma mi compañera, con su bandera española. Dos puntos de vista distintos: el conquistador y el conquistado. Y segundo, los alumnos del bachillerato, a quienes no vi nunca más porque llevaban clases en otro horario.



Puedo decir que las mejores clases que tuve en mi maestría fueron las de Historia de los Andes (también las de Seminario de literatura y Teoría literaria, qué pasada), pero con el profesor Adelaar experimenté, primero, una sensación de extrañamiento (como cuando se llega a territorio desconocido) y, segundo, aquello que llamamos “la pasión por la tierra”. Sus clases fueron clases espontáneas, armadas en base a preguntas y respuestas. Preguntas precisas y respuestas largas. Pero voy a ser sincera. Cuando llevé clases con Adelaar yo no sabía quién era Adelaar.


2

Adelaar llegaba a las clases con una maleta llena de documentos, siempre. Parecía un viajero dispuesto a irse a cualquier parte, listo para partir. La primera vez que entré a su oficina quedé sorprendida. Olía a documentos, a libros, a páginas leídas. Una biblioteca ocupaba toda una pared del recinto. Un mapa de Perú, bastante detallado, otra pared. Su computadora y su escritorio miraban hacia una ventana desde donde se contempla toda la Universidad de Leiden.
Aquella primera cita estudiante-profesor, Adelaar empezó a hablar con pasión acerca de todos sus viajes por la sierra del Perú. Parecía que no hablaba mucho (no encontraba con quién, seguro) sobre su experiencia. Me señalaba con el dedo los pueblos andinos por los que pasó en su juventud en busca de lenguas extintas. Unos viajes por el departamento de Moquegua detrás del Puquina y otras por Cajamarca y La Libertad, del Culle y el Cholón.
Una de las historias que más conservo de Adelaar es la del Marañón. Adelaar fue en busca de hablantes del Culle, un idioma andino hablado hasta el siglo XIX en el Perú, por cierta región cerca al Marañón, al sur de Cajamarca. Para encontrar algún hablante el profesor tuvo que subir la cordillera, luego bajar al Marañón, cruzar el río, y después subir otra cordillera y seguir caminando. “Allá las distancias no son las mismas que acá”, me decía y reía: “Uno tarda horas en llegar de un pueblo a otro”. El cariño con que contaba sus relatos era de una riqueza singular: adelaar parecía revivir el pasado, caminar con la imaginación los viejos senderos, recordar las caras, vivencias, buses, paisajes, aquella intuición y amor que lo llevó a estudiar los idiomas de los Andes.



Las clases con el profesor Adelaar son clases de un feedback absoluto. Esa timidez de mis primeros encuentros con este profesor, se desvaneció para dar paso a la pasión por los Andes, que fluía por las venas de este profesor. Era como verlo salir del cascarón de la timidez: como un renacimiento, como encontrar a un ser apasionado escondido entre el montón, como hallar la piedra filosofal a tantos años de “geniecillos dominicales”. Con Adelaar (un holandés, recalco) volví a las raíces de la historia de mi país y conocí aquello que en el mismo Perú no conocemos: el patriotismo (y a la distancia).


3

Una mañana recibí un email de un amigo mío que estudiaba lingüística en la Católica del Perú. Me preguntaba si yo conocía a un profesor llamado Willem Adelaar. Pues, él había leído un artículo de este profesor. Yo le dije: “¡claro, es mi profesor!”. Mi amigo se emocionó tanto que me dijo: “ese tipo es reconocidísimo, el maestro en lenguas andinas junto a Cerrón-Palomino”. Yo nunca había oído hablar de Cerrón Palomino y yo no sabía que Adelaar (aunque lo intuía) era tan reconocido.
Para mi mentalidad peruana , la gente reconocida siempre tiene aire de grandeza (qué tristeza, así piensa la mayoría en el Perú). Adelaar era lo contrario: una persona que llegaba en bicicleta a dar clases, que se sentaba en el comedor universitario a almorzar, que se presentaba como una persona tímida, como si no quisiera ser puesto al descubierto. Yo no lo podía creer: no podía creer la suerte que tenía de tener un profesor como Adelaar, y encima que me diera clases a mí y a mi compañera española (buen dúo). Lo tenía para mí sola, practicamente (y aprendí a ver a los Andes desde el punto de vista español, qué riqueza). Era un lujo que me ofrecía Holanda-Leiden-un-país-extranjero, de tener a un maestro de maestros frente a mí (y yo sin saberlo).


Después del curso de Andes fui al Perú a hacer la investigación para mi tesis. Mi tesis abordaba un tema diferente a las clases de Adelaar, estaba dedicada a la literatura. Pero yo me ofrecí a hacer una investigación para Adelaar en la sierra de Piura. Independiente de la investigación que hice, conocí a la gente de lingüística de la Universidad Católica, a Cerrón – Palomino, el otro maestro en lenguas andinas, a quien una tarde fui a visitar. De frente me preguntó por Adelaar. Yo le dije que Adelaar estaba muy bien, dedicado al puquina y a los idiomas amerindios.
-¿Tú crees que Adelaar quiera venir al Perú al próximo año en agosto? –me preguntó.
No cabía duda que Adelaar se moría por venir al Perú, hacía quince años, creo, no había pisado suelo peruano, y recordando sus clases: Adelaar era un apasionado.
-Profesor Cerrón. Por supuesto, Adelaar tiene que venir.
-Entonces, voy a hacer los trámites para invitarlo a un congreso.


4

Agosto del 2007. Me acabo de graduar. Estoy montando bicicleta por Leiden, yendo a la Universidad. Me encuentro con Adelaar, también en su bicicleta. “Profesor Adelaar, ¿cómo le fue en el Perú?”. Adelaar sonríe muchísimo. Su rostro brilla de la emoción. Nunca lo he visto tan contento.
-Tuve un tiempo muy lindo en Perú –dice con muchas ganas, con la mente puesta en nuestra conversación y en el Perú.
-Qué bien profesor, y ¿cómo estuvo?
-He hecho muchas cosas, visto mucha gente.
-¿Sintió el terremoto? –pues, en Lima acababa de haber un terremoto de 8 grados en las escala de richter. Quizás una estúpida pregunta.
-Tuve suerte. Yo me fui de viaje a Chanchamayo y no lo sentí; pero días antes estuve en Pisco, en la iglesia de Lurín que se cayó con el terremoto.
-Uy, profesor, qué suerte tuvo.
-Sí, felizmente. Pobre gente.
Me quedo callada, lo miro. Le digo:
-Se le ve muy contento.
Se sonroja, sonríe y me dice:
-Me han dado un Honoris Causa -sonríe muchísimo y se sonroja más-: Una sorpresa. La San Marcos.
“¡Qué orgullo, carajo!”, pienso.
Sonrío doblemente.
-Qué bien, profesor. FELICITACIONES. ¡Qué alegría! -que reconozcan a Adelaar, por fin.
-Fue una sorpresa muy linda, no lo esperaba -me dice.

Después de conversar sobre otras cosas más, Adelaar y yo (con ganas de seguir hablando) nos despedimos. Él se va con su bicicleta a la Facultad, yo con mi bicicleta a la biblioteca. Me quedo pensando en él. Un Honoris Causa que anda en bicicleta y no le gusta ponerse al descubierto. ¿Puede alguno creer eso en el Perú? Nosotros tenemos necesidad de mostrar nuestros títulos universitarios para decir: mira, somos alguien. Pero hay otros que son diferentes y no necesitan decirlo, simplemente lo son.

***

Adelaar es un profesor de lujo que asume con distancia sus investigaciones, sus interpretaciones y además sus conclusiones. No mete su opinión en temas tan delicados como la extinción de ciertas lenguas antiguas. Adelaar es para mí uno de esos viajeros que en busca de sus lenguas antiguas encuentra la riqueza del conocimiento y la sabiduría. A este profesor lo encontré de casualidad, sin búsqueda ni pretensión. Adelaar significa “águila”, y en este caso no se trata de un ave rapaz sino de un ave que recorre las montañas como las águilas andinas , en busca de lo extinto, lo casi acabado para hacerlo renacer. Un apasionado.

lunes, agosto 27, 2007

maestros


¡Oh capitán! ¡Mi capitán! Nuestro 'delicioso' viaje ha terminado, la nave ha salvado todos los escollos, hemos ganado el anhelado premio, próximo está el puerto; ya oigo las campanadas y el pueblo entero que te aclama, siguiendo con su mirada la poderosa nave, la audaz y soberbia nave.
-Walt Whitman.

He tenido buenos maestros a lo largo de mi vida, sin embargo hubo algunos que se hacian llamar maestros cuando no lo eran. Recuerdo: uno que se tiraba en el pasto y fingía desdoblarse (qué payaso). Y el otro (un enano) sólo hablaba-hablaba y hablaba tanto de sí mismo que hacía creer que sabía mucho (cuando en realidad "hablar" era su táctica para esconder lo poco que sabía)... esos 'maestros', falsos maestros, ellos no nacieron para autodenominarse así, ellos no saben diferenciar el conocimiento de la sabiduría.

Como dice Einstein:

I prefer silent vice to oustentatious virtue
-Einstein

El silencio vale más que mil palabras. Aprendí en silencio y en silencio sigo aprendiendo.
Un maestro nunca te dice que es tu maestro.
Tampoco uno tiene que buscarlo: viene solo.
Los buenos maestros llegaron a mi sin que yo toque su puerta... ellos siempre han estado como ángeles guardianes a mi lado.

Instantes

27/8 - 14:30pm

Entremos al quirófano de la señora Luz
(una Rodríguez de respeto).

Aquí les vengo a anunciar -digo- que
escribo sin mirar,
y que les guste o no,
nunca voy a parar.

--------------

27/8 - 15:00pm

Ahora tengo el anillo en el dedo.
Estoy comprometida !

Terminar no es acabar
es volver a empezar.


martes, julio 24, 2007

snapshots parisinos

¡pronto una historia!


Esos muchachos se quedaron dormidos !


Miren el gato !


Me siento una Maga !

domingo, julio 08, 2007

Las 7NW

Hace algunos meses apunté este Proverbio Inca de alguna parte. No recuerdo dónde ni cómo lo encontré, lo que sí que fue en un tren holandés. El proverbio dice:


Beware of the man
who says he can see
the truth of your life clearly
His eyes cannot see
the heart of your heart
for all the light of the Sun
-Inca Proverb


Me sorprendió que la revista donde encontré este proverbio estableciera su origen Inca. ¿Alguna vez mis amables lectores peruanos y no peruanos han escuchado hablar de los proverbios incas? Yo nunca. Sin embargo, éste es un sabio proverbio, sobre todo en el campo del alma, que llega al corazón.
A lo largo de mi vida me he topado con personajes que me decían: "yo te conozco más que nadie". En fin. Un absurdo. Nadie más que yo conozco la luz de mi sol.
Hablando de Incas, ¿escucharon el fallo de The New Seven Wonders? Me parece excelente que Machu Picchu esté entre las siete nuevas maravillas del mundo, pero insisto en que eso perjudicará nuestro patrimonio nacional, sobre todo si las autoridades aprovechan ahora esa nueva distinción para explotar el resto arqueológico incaico y fomentar el turismo masivo a la zona. Es un orgullo saber que Machu Picchu está entre las siete nueve maravillas (bien por Hiram Bingham !), pero me preocupa la idea de que Machu Picchu tenga esa tendencia a desaparecer como el Faro de Alejandría.
Hoy, un amigo mío colocó lo siguiente en el messenger: Machu picchu el "monte viejo". Siempre nos venden las "palabras" "Machu Picchu" traducidas del quechua al español como: el monte viejo. Más bien, Machu Picchu significa "En el viejo".
Y sin más vejeces los dejo... la próxima semana me iré a París a ver la Torre Eiffel, ¿es esa también una de las nuevas maravillas? Por allí me han dicho que no. ¡ Qué diferencia entre la edad de Machu Picchu y la Torre Eiffel ! Lo antiguo y lo moderno.

domingo, julio 01, 2007

viajar en tu habitación

En estos últimos días Pierdo países estuvo por allí intentando entender sus fronteras. Vagó por el mundo dentro de su ventana, sentada en su sillón, leyendo algún libro, buscando lo sublime en los detalles de la vida cotidiana. Hoy, Perder Países, por fin se animó a cambiar algunas imágenes, entender que las fronteras son imaginarias, presas del olvido y la rutina, y que el viaje no es sólo el traslado físico, también mental, que está en uno mismo. Viajemos en el arte, cuidemos nuestro patrimonio, seamos compañeros nuestros, siempre.

Pierdo Países acaba de añadir unos vídeos relacionados a un pueblo llamado Pacaipampa (¿dónde queda ese lugar?). En los videos se ven tres temas interesantes: las elecciones de noviembre del 2006, en la que Países fue presa del susto de un PROTESTA, algunas notas musicales de Radio Pambarumbe y el problema de la mina Majaz. Pongo estos vídeos porque mis viajes están relacionados a ese punto de la geografía. Poco a poco borraré más fronteras.
Pierdo Países también cambió por fin la foto del mes, una fotografía que podría pertenecer a los valles interandinos del norte del Perú (vean los ceibos y las vacas ¿no se parecen a nuestros "cebú"?), pero se trata de Madagascar, nada más y nada menos, muy lejos de esta parte del mundo. Y, Pierdo, añadió una nueva ventana, de esas que acompañan a Países todas las semanas: Libros: "El Arte de viajar", comentario que pronto aparecerá en este blog, dedicado a uno de los descubridores y delineadores de países: Alexander Von Humboldt.

domingo, junio 17, 2007

A la Huaringa

estos últimos días estuve revisando mis historias por la sierra de Piura. pronto publicaré unas cuantas aventuras relacionados a las montañas. este vídeo lo encontré en youtube. es interesante ver cómo se realizan esas ceremonias. alguna vez estuve allí, en esa laguna, La Shimbe.

viernes, junio 15, 2007

de chamanes

Hoy estuve surfeando por la Web de National Geographic y me encontré con un vídeo interesante. El vídeo es sobre los chamanes norteños a quienes visité dos veces varios años atrás en mis épocas de antropóloga. Les recomiendo darle una mirada. Su nombre "cactus drug", relacionado a San Pedro, el cactus andino.
http://link.brightcove.com/services/link/bcpid263777579/bclid269000907/bctid550195953
Huancabamba es un pueblo mayor en la sierra de Piura, es conocida por las lagunas Huarinjas y además por ser centro de la chamanería peruana.





Desde la sierra de Piura, uno de mis rincones favoritos, se puede ver la costa. Algunas veces está taponado de nubes, como en esta fotografía. Recuerdo aquella vez que mi hermano y yo fuimos a Las Pircas, una meseta andina en la región. Hermoso Paisaje. Nos sentimos en la cima del mundo, contemplando desde los 3000 msnm a nuestro querido desierto de Sechura. On top of the world. ¿Lo pueden imaginar?
Muchos asocian Piura con la costa, pero como casi todos los lugares comunes tiene su zona misteriosa y casi desconocida. Canchaque, por ejemplo, es un hermoso lugar para la aventura, sobre todo para la bicicleta de montaña. Selva en plena sierra occidental. También Pacaipampa, lugar para el trekking. Si algún día quieren alguna información sobre los mejores lugares de esta zona, no duden en dejarme un comentario.

miércoles, junio 13, 2007

sin certeza


"El deconstruccionismo es tener ninguna certeza. Estructuras de estructuras".

martes, mayo 08, 2007

WATERS

Gelredome, Arnhem, 5/5/2007


Puedo decir que este fue uno de mis sueños hechos realidad. Jamás imaginé que conseguiría verlo, menos aún en primera fila y cantar en vivo todas aquellas canciones que me acompañaron desde mi adolescencia. Confieso hoy que fue por simple curiosidad que me metí a escuchar Pink Floyd. Siempre había escuchado hablar del The Wall. Un día compré un cassette de la primera parte del disco en un mercado negro de Arequipa, el Siglo Veinte, y me enamoré. Después me regalaron el disco, más luego empecé a escuchar el Dark Side of the Moon, Animals, PULSE, The final cut, Pipers at the gate of dawn, Saucerful... etc. Y sin querer empecé a cantar todas sus canciones, y analizarlas, y emocionarme con ellas.


The Wall fue el disco que más me impresionó y más aún el compositor, el genio de Pink Floyd, Roger Waters. Una obra maestra. Una obra sinfónica moderna. El sabado 5 de mayo estuvo en Holanda y fui a verlo. Estuve en primera fila cantando y recordando todos los momentos en que llevé a Pink FLoyd en el bolsillo en forma de discman, por las playas de Mejía con mi amigo Claudio, por las calles de Arequipa, con mi primo Mark; en mi cuartito de Santa Isabel con don Pepe Rondón, en la Universidad de Piura, con don Manolo. Recordé a todos aquellos que aprecian esta música y la comparten.


El concierto empezó puntual. Días antes le dije a mi hermano: no importa qué canción toquen, cualquiera, todas son buenas, pero que empiece con In the flesh. Y fue con In the flesh que el concierto empezó. In The flesh forma parte de The Wall: "Is there one smoking a joint ! And the other has spots !".


Nunca en un concierto vi a los músicos cantar con la energía con la que cantaron los músicos de Roger Waters. Este tour que están ofreciendo en el mundo entero lleva más de tres meses en camino. ¿De dónde sacan tantas energías para cantar con tal potencia?


Uno de los discos que más me gustan de Waters como solista es Amused to Death. Cantó Perfect Sense. Qué cancion: "It all makes perfect sense, expressed in dollars and cents, pound chelins and pence!". Sus coristas son fenomenales, aparecieron por primera vez en Dark Side of The Moon.

Nosotros queríamos que cante Dogs, pues Animals es un disco que describe la humanidad. Moríamos por que cantara Dogs o Pigs, sin embargo, Waters llegó con una sorpresa: Sheep, sé que esta canción emocionó más a un amigo que tengo en Barcelona. Cuando uno escucha Pink FLoyd y tiene amigos que también escuchan Pink Floyd, pues, uno termina por conocerlos más de lo que uno imagina, a ambos, al grupo y a la persona o el amigo.
En pleno concierto salio un PIG flotando por los aires. Qué decía: Kafka Rules!

Waters siempre sorprendiendo a su público. Ya es un hombre mayor con la energía que siempre tuvo de antaño. No sú cómo agradecerle aquello que le dio a la humanidad: canciones, música con sentido, composición musical novelada. Gracias Waters por eso !


Antes de terminar el concierto Waters presentó a toda su banda. Salió del escenario y después volvió con su canción más conocida: Another Brick in the Wall. Nadie pudo dejar de cantar. Lo que más me sorprendió fue cómo terminó el concierto. Jamás imaginé que iba a tocarla: Confortably Numb.


Terminado el concierto otra vez a casa. Después de doce horas de espera y de concierto, pues, uno termina cansado. Aquí mi hermano y yo en uno de los mejores espectáculos de nuestras vidas. La próxima vez también iremos. Vayan ustedes, también si puedan.


miércoles, abril 25, 2007

...gotta have a real m(e)an

No es fácil lidiar con los hombres. Algunos se creen machitos, otros caballeritos, algunos bien románticos. Los que se creen machitos terminan por ser cobardes, los que se dicen caballeritos terminan por ser tipos con falta de tino y aquellos bien románticos ya parecen desentonados. Mejor no buscar nada y dejar que llegue y no pensar. porque aquellos que se describen desde el primer día como los mejores hombres del mundo, terminan siendo los más inseguros, imbéciles, atorrantes, todo lo que ellos critican.

martes, abril 24, 2007

al otro lado del norte


Hace varios días que reviso mi blog pero no me animo a escribir nada, pues he llegado después de un viaje de 16 horas al otro norte del mundo, ese país tan admirado por algunos y criticado por otros, en la mira de las noticias mundiales, con fama de poderoso y desacertado en su política, que poca esperanza da para la paz en el mundo.

Llegué por el norte, Nueva York, después de una larga lista de interrogaciones hecha por un poco inteligente policía holandés. Qué antipático el policía. Yo tuve que correr como un kilómetro de aeropuerto para poder embarcarme en el avión y viene esa jirafa de policía a interrogarme como si fuese yo una delincuente. Me revisaron la maleta, me pidieron mil documentos y me hicieron formar una larga cola para quitarme los zapatos y revisarme al milímetro (¿dónde va a alojarse? ¿con quién va a vivir? ¿por qué está nerviosa?). Evidentemente me tenían que dejar pasar, pues, en este mundo de 'seguridades' aparentes (pues uno no está permitido de llevar peines o cortauñas y cuando sube al avión lo primero que te dan junto a la comida es un servicio de tenedor, cuchara y cuchillo de metal y no de plástico!) uno no sabe qué le va a tocar, quizás estás volando en el avión y te chancas contra un edificio.

Paré en NY pero no me quedé allí, una pena (vi la estatua de la libertad y The Empire State de lejos) y después de un par de horas me fui directo a Chicago, luego en bus a Milwaukee a ver a la familia que siempre me acoge con tanto cariño (mil gracias por todo!). Volví a reencontrarme con pedazos de historias del pasado: los paseos que hicimos con mi padre y mi madre, mi tiempo en el colegio, la subida al Sears Tower!

Felizmente traje el sol, días antes hubo una tormenta de nieve y de viento, llegué con un catarro de los mil diablos que ya curé, pero traje el sol de Holanda que calentó unos 22 grados, suficiente para disfrutar del Lago de Michigan y para hacer parrilladas. El Lago Michigan que parece mar, impresionante! conecta Milwaukee (estado de Wisconsin) con Canadá. Parece increíble estar allí y no contemplar la otra orilla !

Ahora estoy aquí escribiendo estas líneas después de cinco días de paseos, parrilladas, visitas, reencuentros con la familia y las calles, los rostros, el colegio, que alguna vez perteneció a mi pasado, cuando tenía quince años de edad, y ahora los veo en el presente, con sus años, sus experiencias, con un corazón muy grande. No me quiero ir, quisiera quedarme aquí para siempre. Pero la Groenesteeg reclama mi presencia (también la extraño, es verdad!), pero quién sabe si algún día me vea por aquí recorriendo la vida borrando fronteras.

Es grato venir a pesar de las noticias que todos conocemos... Antes de mi partida me dijeron: "EEUU ese país de gente superficial", "uy, el Bush de la guerra", "esos que se creen la última pepsicola del mundo", etcétera.

Uno no debe juzgar por un puñado de personas a toda la población de un país. Las cosas no son tan fáciles aquí tampoco. Siempre hay pros y contras en todas partes. Antes de juzgar mirémonos a nosotros mismos y sigamos adelante con nuestros sueños, no sin antes darle la oportunidad a otros para poder ser, para poder hacer algún bien con sus/nuestras vidas.

sábado, abril 07, 2007

sin culpas

No lo culpo. No quiso engañarme, pero me dejé engañar. Desearía no haberle vuelto a encontrar (1), recordarlo como cuando era niño, tan puro, tan transparente, tan bello... ahora me voy de su vida habiendo sido "dura", eso dice, habiendo sido una mujer que quiso amarlo pero comprobó que todo había cambiado, eso digo yo.
Sí, quizás fui muy dura pero le tuve que quitar el velo de los ojos, desengañarlo... él necesita curarse, curar los amores perdidos, los amores que en el pasado no llegaron a dar su fruto, liberarse de aquellos recuerdos que me hacían daño, de ese orgullo que le hace daño a él también.
Cuando volví a verlo comprobé que no era el ser puro que antes conocí. Seguro tiene otra pureza, una pureza distinta y bella. Yo sólo lo busqué porque lo quise volver a ver; confieso que tuve la 'ilusión' de volverme a enamorar... pero las naturalezas cambian y los destinos también.
Me duele, me duele mucho...
Ahora me voy a casa a seguir con mi literatura... necesito sacar mis demonios... para siempre.
(1) parafraseando a mi amiga Angela Valverde... http://angelavo.blogspot.com

jueves, abril 05, 2007

Razón de vivir

de Victor Heredia

Este texto forma parte de una canción que siempre me acompañó desde la niñez. Ahora, si me preguntan quién es el de "los ojos claros", pues, son muchas personas, muchas situaciones, mucha gente, mi país, la LITERATURA, a la que he amado y he querido y seguiré queriendo a lo largo de toda mi vida.

Para decidir si sigo poniendo
Esta sangre en tierra
Este corazón que bate su parche
Sol y tinieblas.

Para continuar caminando al sol
Por estos desiertos
Para recalcar que estoy vivo
En medio de tantos muertos.

Para decidir
Para continuar
Para recalcar y considerar
Sólo me hace falta que estés aquí
Con tus ojos claros.

¡Ay! Fogata de amor y guía
Razón de vivir mi vida.

Para aligerar este duro peso
De nuestros días
Esta soledad que llevamos todos
Islas perdidas.

Para descartar esta sensación
De perderlo todo
Para analizar por donde seguir
Y elegir el modo.

Para aligerar
Para descartar
Para analizar y considerar
Sólo me hace falta que estés aquí
Con tus ojos claros.

¡Ay! Fogata de amor y guía
Razón de vivir mi vida.

Para combinar lo bello y la luz
Sin perder distancia
Para estar con vos sin perder el ángel
De la nostalgia.

Para descubrir que la vida va
Sin pedirnos nada
Y considerar que todo es hermoso
Y no cuesta nada.

Para combinar
Para estar con vos
Para descubrir y considerar
Sólo me hace falta que estés aquí
Con tus ojos claros.

¡Ay! Fogata de amor y guía
Razón de vivir mi vida.

miércoles, abril 04, 2007

quisiera pero no

Ella quiso amar y le creyó. Después vino el tumulto de historias del pasado, las innecesarias comparaciones, alguna especie de humillación. Por eso ella le dijo: “No importa quién fue, simplemente sucedió”.
¿Acaso tenemos que mencionar nombres?
Las pocas veces que estuve enamorada, los novios jamás mencionaron alguna palabra alrededor de sus ex mujeres. Nunca me contaron quién fue la primera, ni cómo fue la segunda o qué hizo con la última. Yo me moría de curiosidad por saber los detalles de sus relaciones, pero ahora entiendo por qué fue innecesario saberlo; formaba parte de su pasado.
Cuando uno trae en imágenes o en palabras algún hecho del pasado, quiere decir que ese hecho sigue PRESENTE en su ser.
Ahora ¿cómo convertirte tú en ese presente?
En los comentarios a mi anterior post leí que quienes dicen cosas bonitas o feas, a veces lo hacen inconsciente. Es verdad, la in-consciencia es tan poderosa que a veces nos hace hablar cosas que no debimos en ese momento, como por ejemplo, del amor, esa palabra tan poderosa. Una vez un profesor del colegio me dijo:
-¿sabes por qué una persona dice te amo?
Yo respondí:
-Porque siente que ama.
-No.
-Porque quiere a la persona con la que está.
-Tampoco.
-¿Por qué?
-Porque quiere escuchar a la otra persona decir lo mismo… es un acto reflejo, decimos “te amo”, “te quiero”, porque queremos que nos digan lo mismo… es parte del ego (1)... a veces necesitamos de una mujer o en tu caso de un hombre para sentirnos especiales cuando de por sí “ya somos especiales”, nos basta con nosotros mismos.
O a veces necesitamos llenar un vacío que alguien nos ha dejado.
Otro comentario me dice que uno es capaz de borrar de la mente a terceros. Esa no es mi tarea. Mi madre alguna vez lo hizo; consiguió hacer que mi padre olvidara a su ex-mujer, pero no dejó de lado el trauma que aquello acarreó, ni su lado machista ni orgulloso. No aprendió de esa lección y la volvió a repetir con mi madre. Por supuesto, mi madre hizo lo mismo que la ex, se separó de mi padre.
¿Qué aprendemos de esto?
Que nosotros somos instrumentos, instrumentos de los otros. Cada uno cumple un rol en esta vida, somos instrumentos, nos buscan a veces porque servimos para algo, y algunas veces nos ofendemos.
¿Por qué ofendernos de alguien que lo hizo inconscientemente?
Dicen que tenemos dos lados en el cerebro. Siempre utilizamos nuestro lado racional, hemos sido educados de esa forma: para nacer, vivir, reproducirse y morir. Nuestro lado racional nos dice que no hay que quedarse solos, que hay que tener casa, comida, familia, sino NO ERES UN SER HUMANO. Todo lo controla nuestra mente, en lugar de nosotros controlarla a ella.
El lado izquierdo del cerebro, no lo confundan, es la intuición. La intuición nos hace vivir el minuto sin importar el resultado, lo dice Castaneda en “El fuego interno”. La intuición es el arma del guerrero.
Entonces, cuando dos personas se juntan, ¿cómo compatibilizar eso? Es muy difícil dejar nuestro lado racional, pues, hemos sido educados con ese lado del cerebro. Es una rutina, una mala costumbre. Mientras que el lado izquierdo, tenemos que trabajarlo.

Una amiga me dice: no debí acostarme con él, pues, no está seguro de lo que siente. ¿Qué le puedo decir yo si también soy un ser humano y me he acostado con hombres equivocados a lo largo de mi vida?
Complicada tarea, señores. ¿Qué hacer cuando los dos lados del cerebro están casi siempre separados? Dejar la rutina y no olvidarlo. Todos tenemos derecho a amar y equivocarnos. Hay que estar presente en todo momento, a veces nuestra mente nos lleva a planetas que no son el hoy y el ahora. Dime tú: ¿qué estás haciendo ahora?
Cuidado con el ego, a veces nos traiciona y nos hace decir las cosas que sentimos inconscientemente. No nos damos cuenta que sólo pensamos en nosotros mismos.
Y le comento a él (al ex enamorado de mi amiga): Quizás debiste preguntarle a ella un poco más de lo que hacía a diario, y dejar de hablar de ti y de hacerle creer que la amabas; la cansaste, la agotaste... no la dejaste ser.


(1) La importancia que le doy a mi persona frente a la otra, se le llama, importancia personal. Sugiero que se aprenda a no depender de esa mala costumbre. Nos damos demasiada importancia. Pregunta: ¿Quién eres tú frente al universo?

martes, abril 03, 2007

el ritmo

Hay quienes viven muy rápido su vida. Queman etapas. Tienen hijos muy temprano o se casan de muy jóvenes... luego se divorcian y siguen buscando re-adaptarse a lo que antes habían construido, volver a casarse, tener hijos, una casa en el campo o en la ciudad, ser gerentes de banco.
Pero...
Hay quienes viven su vida a otro RITMO. No quieren quemar etapas ni tener hijos muy temprano, tampoco piensan en casarse jóvenes o formar rápido parte de una empresa. Hay quienes buscan tomarlo todo con calma, vivir contemplando la vida, hallando en cada persona o situacion su profundidad, vivir la libertad de viajar, construir, cambiar y destruir. Tomarlo con calma.
Cuando dos personas de estas dos naturalezas se juntan pueden suceder dos cosas: o una se adapta al ritmo del otro o simplemente surge una explosión.
Una amiga mía se quiso adaptar al ritmo acelerado de su novio con quien casi se casó. Terminó absorvida, sin vida, totalmente des-ubicada. Trató de tranquilizarlo, de adaptarlo a su ritmo, tampoco resultó.
No es suficiente tener un recuerdo del pasado y creer que existe un clic porque se es de la misma tierra y se estuvo alguna vez en el mismo espacio y tiempo juntos.
Cada uno tiene que hallar su ritmo y complemento. Tiene que haber un clic también en lo mental y en lo espiritual. Es como comparar las frecuencias de una radio. Unos estamos en FM estereo, otros en AM. Unos en 105.5 y otros en 88.3.

martes, marzo 27, 2007

cómo saber...

-¿Cuándo saber si un amor es transparente?
En los ojos. Todo lo dicen los ojos, aquellas pupilas que se quedan miando miles de años en un minuto, los cabellos, la nariz, sin importar de dónde vino o hacia adónde va. No es necesario decirlo muchas veces, sólo pensarlo, mirar y dar mirando, observando, creer en lo que se observa y en lo que se da. La autenticidd, el amor, sin comparar.
-¿quién soy yo para hablar de esto?
La ilusión. La ilusión de creer que existe un amor. La ilusión se da cuando estamos lejos, al estar cerca no sé si es ilusión, también lo es!
-¿Seguridad?
La ilusión sólo se hace realidad cuando existe seguridad, seguridad de sentimientos, amor por el otro. No hay seguridad cuando se quiere olvidar a otra persona. O creer que se olvidó al otro recitando poemas hermosos a una tercera.
El amor se ve en la mirada y es esa mirada que necesita calmar su tormenta. Seguridad, amor, transparencia, naturalidad.
No es fácil hablar de estos temas. A veces el ego engaña y uno se entrega y luego comprueba que simplemente fue una ilusión.

jueves, febrero 15, 2007

writing

I was trying to write then and I found the greatest difficulty was to put down what really happened in action; what the actual things were which produced the emotion that you experienced…the real thing, the sequence of motion and fact which made the emotion and which would be as valid in a year or ten years or, with luck and if you stated it purely enough, always.
-Ernest Hemingway

Writing it's not an easy job. I'm trying right now to write my master thesis and it doesn't come out so easyly. I have to find structure and also some discipline. Without discipline, as my great master says, you're gone.
S

lunes, febrero 12, 2007

Un liliput (segunda parte)


Vuelvo después de dos años al instituto. Bajo del taxi, camino por la acera que me lleva al edificio donde trabajaba con Liliput. No veo caras conocidas, sólo algunas que por allí me saludan (y todavía me recuerdan): "¿vendrá a volver a enseñar?", preguntan. Subo las escaleras que me conducen a la oficina que compartía con Liliput. No veo a nadie por los pasillos, entro y me saluda un desconocido. Pregunto por Lili. Nadie sabe o entiende de lo que hablo. Busco otra oficina. Tampoco lo hallo, sólo caras desconocidas, que niegan con la cabeza.
Salgo al pasillo, pasa un viejo profesor. Oiga usted, ¿dónde está Lili? Mira, niega con la cabeza, sonríe, ya no trabaja acá (?).
Sigo caminando, lo mejor sería buscar al director, que me explique qué pasó con Lili, la promesa del programa de Matemática. El director me abre, me abraza, le alegra verme, jamás imaginé que le alegraría verme, Liliput siempre decía que era una indeseable, que me largue, que siga otro rumbo, "tú no estás hecha para este Instituto", y así me largué dejándole todo lo que él nunca hubiese podido hacer.
El director me señala una silla, me siento, me dice: "se fue, nos engañó, él no ha sido el gran empleado del Banco, tampoco el gran maestro que simulaba ser, su tesis fue una repetición de ideas, y falló". ¿Y su mujer? ¿Su mujer? Llegó desde el extranjero vestida de rosado, utilizaba el pasillo como un lugar para las habladurías, sólo comía aceite de oliva y quería un sueldo más alto.
¿Y dónde quedó la promesa?
Me quedo en silencio, no sé qué decir, sólo le recuerdo al director que el mundo puede dar más vueltas. Y antes de que añada un comentario más me despido y salgo por el mismo camino escuchando a la gente decir: "era un desleal". Un alumno se acerca a mí para enseñarme una novela. "¿Volverá a enseñar?", pregunta. Yo le miro, me pide un autógrafo y lo reconozco: "tú no estudias más aquí, ¿no?".
Le firmo y leo: "Los geniecillos dominicales (versión enanilandia)". Ganó un premio internacional: por eso me fui de aquí y dejé a Liliput.

sábado, febrero 03, 2007

lo mejor

Uno de los mejores momentos vividos en estos cinco meses fue mi paseo por Pisac. Me pregunto si aquella sensación de cosquilleo por el ombligo (mi ombligo) es natural. Llegué a la zona religiosa y nunca percibí el color tan dorado de los muros incaicos, y los pórticos y las ventanas. En medio de esta construcción inca, evidemente construida por unos verdaderos arquitectos (que no sé adónde se han ido con ese misterio!), hay una gran piedra llamada el Intiwatana. Qué poderoso lugar! Una roca que sale de la cresta de la montaña en forma de altar. Los incas han sabido construir un perfecto muro alrededor de ella del cual ahora sólo se ve la mitad! Me pregunto: dónde está el resto del muro? Sólo cabe usar la IMAGINACION ! Qué hermoso debió de haber sido en su tiempo, con el sol alumbrando el altar a través de las ventanas incaicas. POr un momento regresé al pasado como si yo hubiese sido parte de. Y recibí la energía del Intiwatana.
Regresé feliz al Cusco. Bajé la montaña de Pisac caminando entre los andenes incaicos (esas terrazas amuralladas). Estuve tan feliz que no me di cuenta de la insolación. El sol me encendió en la cara. Hasta ahora sigo iluminada.

retorno

Alguien me dijo hoy por el teléfono que no debería de ponerme triste.
Acabo de llegar otra vez al mundo de las teclas cambiadas después de cinco meses por mi Patria, el Perú. Confieso que no estaba mentalmente preparada para recibir este pequeño gran choque: llegué a las callecitas naranjas (medio rosadas) de la Groenesteeg y me eché a llorar. Quería sentir todavía el cálido calor de mis montañas, ver los paisajes de mis valles, llenarme de esas sensaciones y olores que sólo se viven en mi país; tenerlas tan dentro de mí para no olvidarme de ellas.
Me puse a oler la ropa de mi maleta, me abracé a ella toda nostálgica, con heimwee, como dirían aquí, y volví a mi lugar.
Empiezo una nueva etapa en mi vida con la familia aquí. En los cinco meses peruanos viajé de norte a sur, de oriente a occidente. No sé cómo enumerar todas mis experiencias. Vi todos los lugares que deseaba ver y las personas (aunque me hayan faltado ver algunos rostros del pasado) a las que más quería; pero qué difícil es saber que no siempre te vas a quedar con ellas, aunque estén allí. Venir a otro país a buscar el porvenir no es siempre una buena idea. Uno debería estar donde su corazón desea estar.
Yo deseo estar allí, pero ya no me pongo triste. Sé que mi país siempre está conmigo. Y lo llevaré adonde vaya !

PiErDo PAísEs

Borro fronteras - Viajo para conocer mi geografía