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lunes, noviembre 05, 2007
El reflejo
domingo, noviembre 04, 2007
lunes, octubre 22, 2007
libres
Fue allí en un restaurante en las afueras de Angkor que Sothy, el mototaxista, nos preguntó qué religión practicábamos, mientras nosotros comíamos el arroz con curry camboyano. Todo empezó con el comentario del Charlie.
-Ustedes los budistas tienen una forma muy interesante de ver el mundo -dijo.
-Creo -dijo Sothy en un buen inglés.
-El budismo no es una religión -dice el Charlie: -Es una forma de vida.
Sothy se queda callado mirándonos, saboreando también de su arroz.
-¿Y de qué religión son ustedes? -preguntó Sothy.
-Nosotros no practicamos la religión.
Sothy detiene la vista en el rostro del Charlie.
-Son libres, entonces.
jueves, octubre 11, 2007
miércoles, octubre 10, 2007
La antípoda
Pierdo países y Charlie estuvieron en Cambodia en busca de los espejos. Llegamos una tarde del 3 de octubre a Siem Reap, antigua capital de la cultura Kmher, donde se halla Angkor Wat.

En esta fotografía Charlie y yo experimentamos el tema de los espejos. Los templos de Angkor son un sinnúmero de galerías de puertas que comunican con un eje central, llamado el lugar del Buda o el centro del universo, en lugar de puertas que parecen espejos y que atraen la luz al centro; producen un efecto visual del infinito.
Resulta difícil capturarlo con la cámara, eso intentamos Charlie y yo en esta fotografía, que nos contiene a ambos pero en diferentes dimensiones, ambos somos el mismo espejo ;) desde un lugar diferente.

Susana con su mototaxista favorito (jeje), Soti. Este muchacho nos acompañó los cinco días que estuvimos en Siem Reap, es testigo de nuestro recorrido por los numerosos hoteles pulgosos y no pulgosos de la zona. Charlie y yo en busca de Hotel. Estuvimos registrados en cinco hoteles, sólo pasamos cuatro noches, y tuvimos que acostumbrarnos a los zancudos del lugar.

El rey Jayavarman VII de Kmher mandó a esculpir 216 rostros de Avalokiteshvara que se parecen al rey, en uno de los templos más mágicos, Bayón. Estas cabezas imponen el poder de Jayavarman en su pueblo.

El budismo es la 'religión' que se practica en esta parte del mundo. La gente es mucho más pacífica, menos problemática que en occidente. Nuestra llegada a Cambodia fue de locos porque fue como volver al pasado. Aunque el budismo sea su forma de vida, nosotros vimos la marca de la guerra y la colonia en los rostros de la gente. Veinte dólares eran 56 mil 800 riels.... hiperinflación.
Charlie le está poniendo un incienso al Buda de Angkor Wat. El amarillo es el color de la iluminación y la sabiduría.

Mi perfil en la luz, en esa galería de espejos, en el universo de Angkor Wat, la maravilla.

Si alguien escuchó y vio la película Tomb Raider, les aviso que este árbol que ven aquí se llama Tomb Raider, no por una coincidencia, sino más bien por la película, escenificada aquí, en el templo de Ta Prohm. Los árboles se han apoderado del templo, han protegido la sabiduría, tiene una fuerza muy especial.

Los espejos, ¿se consiguen ver? Esas dos puertas parecen reflejarse la una en la otra, pero muestran una diferente realidad. Esta construcción tuvo mucho sentido, el sentido del Universo. ¿Dónde estamos ahora?

Angkor Wat al amanecer... los Kmher construyeron sus puertas hacia la Luz. Adoraron a Shiva y a Vishnu en un principio. Después se conviertieron a Buda.
En esta fotografía Charlie y yo experimentamos el tema de los espejos. Los templos de Angkor son un sinnúmero de galerías de puertas que comunican con un eje central, llamado el lugar del Buda o el centro del universo, en lugar de puertas que parecen espejos y que atraen la luz al centro; producen un efecto visual del infinito.
Resulta difícil capturarlo con la cámara, eso intentamos Charlie y yo en esta fotografía, que nos contiene a ambos pero en diferentes dimensiones, ambos somos el mismo espejo ;) desde un lugar diferente.
Susana con su mototaxista favorito (jeje), Soti. Este muchacho nos acompañó los cinco días que estuvimos en Siem Reap, es testigo de nuestro recorrido por los numerosos hoteles pulgosos y no pulgosos de la zona. Charlie y yo en busca de Hotel. Estuvimos registrados en cinco hoteles, sólo pasamos cuatro noches, y tuvimos que acostumbrarnos a los zancudos del lugar.
El rey Jayavarman VII de Kmher mandó a esculpir 216 rostros de Avalokiteshvara que se parecen al rey, en uno de los templos más mágicos, Bayón. Estas cabezas imponen el poder de Jayavarman en su pueblo.
El budismo es la 'religión' que se practica en esta parte del mundo. La gente es mucho más pacífica, menos problemática que en occidente. Nuestra llegada a Cambodia fue de locos porque fue como volver al pasado. Aunque el budismo sea su forma de vida, nosotros vimos la marca de la guerra y la colonia en los rostros de la gente. Veinte dólares eran 56 mil 800 riels.... hiperinflación.
Charlie le está poniendo un incienso al Buda de Angkor Wat. El amarillo es el color de la iluminación y la sabiduría.
Mi perfil en la luz, en esa galería de espejos, en el universo de Angkor Wat, la maravilla.
Si alguien escuchó y vio la película Tomb Raider, les aviso que este árbol que ven aquí se llama Tomb Raider, no por una coincidencia, sino más bien por la película, escenificada aquí, en el templo de Ta Prohm. Los árboles se han apoderado del templo, han protegido la sabiduría, tiene una fuerza muy especial.
Los espejos, ¿se consiguen ver? Esas dos puertas parecen reflejarse la una en la otra, pero muestran una diferente realidad. Esta construcción tuvo mucho sentido, el sentido del Universo. ¿Dónde estamos ahora?
Angkor Wat al amanecer... los Kmher construyeron sus puertas hacia la Luz. Adoraron a Shiva y a Vishnu en un principio. Después se conviertieron a Buda.
miércoles, octubre 03, 2007
borrando fronteras
Hace más de alguns horas no tengo noción del tiempo... estoy viajando hacia la antípoda, a favor del tiempo, allí donde se está adelantado medio día, en un lugar con un orden diferente.
Aterrizo en un aeropuerto moderno. Veo fotos del rey de este país en todas partes. Lleva un vestuario amarillo, ninguna corona. No sabía que Tailandia era un reinado, tampoco que amaran a su rey. Una mujer sentada a mi lado, una chinita que parece más joven que yo (y es más vieja), habla en un inglés entendible. Me dice: “por fin llegamos a la monarquía”. No le hago mucho caso, no la entendí, pienso, le sonrío con el cariño del mundo, pues fue una agradable compañera de trabajo y además de sobremesa. Leía un libro al revés con un separador de libros estampado con una virgen María (sobre una nube volando al cielo).
Tengo que tomar un vuelo de conexión hacia una de las provincias de Tailandia, Sukhothai. Veo en el mapa que Sukhothai queda al norte de Bangkok. Fue la capital de la antigua Siam. Después de una larga cola en las aduanas, pues las autoridades tailandesas son como las peruanas: te revisan cada página del pasaporte, te toman una fotografía y si algo no está en orden (claro, dependiendo desde qué lado lo miren o cómo lo entiendan), te llevan a una oficina a responder preguntas… pero no sucede ningún imprevisto, sólo el tiempo en contra. Corro hacia la puerta de salida del avión a Sukhothai. Mi instinto no me ayuda. Tropiezo con escaleras automáticas que van en contra. Recuerdo: el orden en la antípoda es diferente, por fin después de largos pasillos y tiendas duty free encuentro a los buenos amigos: a Charlie y Santiago (foto arriba).
Sukhothai, una ciudad pequeña repleta de templos de adoración a Buda. Aquí en esta región se ven budas de diez metros o más en posición de la flor de loto. La antigua capital es impresionante, la huella de algo que fue y dejó un rastro importante en la historia, la búsqueda de la Iluminación.
Elefantes y flores de loto. Nos quedamos cuatro días en Sukhothai, mi primer destino tailandés. Allí experimenté mi primer contacto con el oriente y su cultura.
¡ Nenúfares blancos !
No me detengo en el viaje. Mi forma de autoconocimiento me transporta hacia otro punto del país y hacia otros países. Vine aquí de un sólo golpe. Transito a la provincia sin detenerme en Bangkok (después la conoceré)… parece que fuera mi propio destino que me lleva galopando.
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Borro fronteras - Viajo para conocer mi geografía